Canadá 2017. Días 10 y 11 (al final solo 10) Torontontero

Sí, vale, el título no es nada original, pero es que resulta casi imposible evitar la eterna coletilla rumbera. Esta etapa viajera no la voy a agrupar, en principio, en su totalidad, ya que a los 2 días completos que pasamos aquí, como en el resto de destinos anteriores, hay que añadir el día de llegada, que si bien la ruta no supuso nada especial (todo autopista) a cambio aprovechamos bastante esa tarde, con lo que esta entrada comprenderá dicha tarde y el primer día (o parte de él) amanecido en la ciudad más grande del país de la hoja de arce.

Aparte de eso, me voy poniendo al día con lo que a esta hora que escribo ésto, acaba la jornada última en cuestión.

Bueno al lío. Como adelanté el camino hasta aquí fue práctico. Nos levantamos tempranito en Gatineau y tras desayunar y ducharnos arrancamos el coche para ir, por la vía más rápida a Toronto. Habíamos informado de que llegaríamos a las 16:00 y entre el camino y comida era un horario realista. La lluvia nos acompañó casi todo el tiempo pero como la vía era buena no nos molestó demasiado. Aparte de la salida de Ottawa, el tráfico era fluído así que entre camiones y vehículos que dejaban nuestro Sportage al tamaño de un twingo nos acercábamos en hora a Toronto. Seguimos con el plan de evitar locales de comida rápida y como en carretera todo eran Tim Hortons, McDonalds, A&W y Subways decidimos llegar a la ciudad y comer allí antes del check-in. Una idea afortunada ya que en cuanto pisamos la gran área metropolitana la congestión automovilística apareció en su máximo explendor.

DSCF8798DSCF8799Carriles y carriles atestados de tráfico hicieron el último tramo a paso tortuguil con lo que a menos cuarto estábamos aparcando junto a la curiosa casa mochilera. No teníamos claro si entre los pocos espacios disponibles en la propiedad había hueco para nosotros así que de momento dejamos el coche en el parking público contiguo. Media hora, y a ver qué pasa.

Llamamos según indicaba un porterillo y allí que apareció el amigo Taishi para darnos la bienvenida y pagar la estancia, como en el apartamento, seguro no lo volveremos a ver más.

El sitio en cuestión es peculiar. Es como la casa de Norman Bates, pero a lo backpacker (mochilero). Una habitación decentita con lo justo, un baño compartido un tanto desangelado, y una cocina que ni piso de estudiantes donde hacer quien quiera la comida, un café o guardar tus cosas en el frigo (aunque en la habitación hay una minineverita que nos da el avío). Debo indicar que la cocina no invita a la salubridad, pero de cualquier modo tiene su encanto el lugar y no es la primera, ni la última, que nos alojamos en este tipo de guesthouse. Hay que añadir que en el edificio abunda la madera, y cruje como un barco a contraviento; tenemos la suerte de estar junto al metro con lo que cada 10 minutos suena como un largo trueno en la lejanía pero más allá de eso el ambiente es tranquilo, seguro y se cumple escrupulosamente el mantener silencio sin tonterías. Dicho ésto la localización es ideal tanto por el susodicho metro como por estar a un paseíllo a pie del meollo, con un precio imbatible en una ciudad cara de cojones en cuanto a alojamiento.

20170701_10075520170701_09172720170701_10215720170701_091753Por cierto, de parking nada, lo dejamos en el municipal a 15$ las 24 horas así que por 30 euros no lo movemos hasta que nos vayamos, aparte que lo vemos desde la ventana 😁.

A todo esto son las 4 y media y sin comer! Aparte que ardemos en deseos de patear la ciudad con lo que arreando!. Donde comemos, tu?. Bueno, estamos en el barrio chino… blanco y…con arroz. El primero que vemos cae. Lúgubre, como casi siempre, por la hora solos con la pareja regente y como, también, casi siempre, no defrauda.

DSCF8805Rico rico y buen precio. Arroz, Wan tun, Noodles, pollo… como el quico!!. Salimos calle abajo (la casa está en la calle Spadina, aquí pronunciada spdaina) que es una calle larguísima que viene a ser la central del barrio chino pero viene recta desde la Casa Loma al norte, de la que hablaremos, por lo que estoy viendo, en la próxima entrada, hasta el mismo puerto al sur, atravesando el downtowwn. Como digo inmejorable situación.

DSCF8807DSCF8809En nuestro camino (para esa primera tarde pasamos de metro) vimos multitud de tiendas de souvenirs chinas, lugar habitual para los detallitos a allegados. Son los mismos fabricantes pero a precio de pobre 😉. Archivamos y dejamos para la última tarde el compreteo y seguimos bajando hasta que el downtown se irguió poderoso con la famosa torre CN desde la que se ve torontonte… po eso y el Rogers Centre, estadio de beisbol que es locura aquí donde los Blue Jays, único equipo no estadounidense en ganar la serie mundial, tienen su sede. Coincidió que había partido, lo que era una algarabía de camisetas azules aquí y allá, entrando, tomando algo en los aledaños, saliendo por todas partes, comprando entradas… algo así como el recre pero de verdad, no en sueños.

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Tras una primera visión del enclave, dos dirigimos aun más al sur, a través de una exposición de trenes junto a la más famosa de las destilerías cerveceras del lugar, hacia el puerto, o mejor dicho, la parte central y turística del mismo, el Harborfront, de donde partían los cruceros para guiris, no como nosotros (¿o si? no se pierdan el próximo capítulo! Cliff hanger en toda regla). 20170629_18234320170629_18413220170629_184746Paseamos por el bonito lugar y nos dijimos, amos a buscar un metro para comprar los tokens (El transporte público aquí se suele pagar con tarjeta recargable, aunque para trayectos individuales se puede hacer de forma un tanto raruna en cash (importe exacto), una manera intermedia, es comprar en máquinas (no en todas las estaciones los venden) unos tokens (fichas) de 3 en 3 que salen pelín más barato que a pelo y desde luego más cómodo al entrar y salir del transporte. Decíamos pues que buscamos una estación, la central. Union.

20170629_185754Tras el estadio (o museo, o ambos) de hockey y el hotel fairmont, cuya fachada es un muy buen punto de referencia por el “centro sur” ya que se ve de lejos desde muchos lugares, cosa no sencilla entre tanto rascacielos. Localizamos, la que creíamos entrada y….

…bueno, mapa primero y ahora hablamos

20170701_152102Es Canadá, y en invierno… pues eso. Tela. Y para que la nieve y el hielo no impida el trading, al menos en la zona más importante, ¿veis la zona en el mapa marroncita? Pues abajo está The PATH, toda una ciudad subterránea que comunica hoteles, edificios, centros comerciales, calles, estaciones de transporte público y demás. El PATH en sí no son caminos, es como digo toda una ciudad con tiendas, bares, incluso plazas, oficinas y demás. Esto parece guay pero cuando los boniatos se meten ahí, buscando el metro, justo a la altura de Union Station (parte baja gris del mapa) donde confluye el tren, autobuses más todo lo dicho anteriormente, empiezan a perderse por escaleras laberínticas…aun viendo los múltiples gráficos que pululan por ahí…nos perdimos vaya. Finalmente tras salir y entrar varias veces a la superficie cual topos despistados dimos con el logotipo del subway y logramos encontrar la maquinita de los tokens, donde compramos 6, tras lo que, de nuevo perdidos en el submundo (en cada bifurcación emulaba a Gandalf con el ceño fruncido diciendo “no tengo recuerdos de este lugar”) aparecimos en la calle Bay para contemplar a lo lejos el Ayuntamiento viejo con lo que ya teníamos destino que seguir y allá nos dirigimos.

DSCF8838DSCF8842DSCF8843Muy potito. Y junto a él la Nathan Philips square, donde está el actual City hall. La plaza es muy chula. De nuevo escenario y grupo probando sonido y cigarrito frente al estanque para tomar el siguiente paso. A donde? A nuestra espalda. El Eaton centre, centro comercial más famoso de la ciudad, inmenso, aunque lejos del top visitado en Singapur, el Marina Bay Sands. DSCF8847Dimos unas vueltas entre las innumerables plantas hasta que, ¿adivinan? acabamos de nuevo en el Path, dando vueltas (cuesta diferenciar cuándo has salido de un “edificio” y estás en otro lugar) pero con la fortuna de que al pillar un escape al azar aparecemos escupidos en medio del Times Square de Toronto, la Yonge-Dundas square, que toma el nombre de las 2 calles que lo cruzan. No tiene ni el tamaño ni el glamour del doble cruce neoyorkino pero la verdad es que mola un huevo también,

DSCF8853nos sentamos en unas escaleras para la anécdota del día. Saco un Pall Mall (a precio de oro en Toronto, el doble que en Gatineau) y espero a que Luk se líe su cigarro, cuando acaba y me lo voy a encender se viene un policía (o seguridad, no sé, el chaleco antibalas me confunde 🤔) sonriendo hacia mí pero como un padre va a regañar a un hijo. Automáticamente me digo, ostia, pero si antes ví fumar, que en esto somos muy precavidoa para saber dónde sí y donde no. Le enseño el cigarro interrogativamente mientras entono un I’m sorry un tanto dubitativo ya que no decía ni mu, sólo se plantaba delante nuestra y aun sonriendo niega con la cabeza y mira a Luk, señala y en seguida comprendimos, amen de que el término marihuana suele ser bastante significativo. Oh no! Rolling tobacco, only tobaco. Ahh dice él añadiendo que la vió manipulando, liándolo y claro, pero que sí, que sabía, my apologies. No problem, I understand, y siguió su camino. Lo más gracioso, comentamos, es que aun creyendo que se había liao y encendío un peta vino sonriendo con condescendencia y dialogando de buen rollo, lo que es muy descriptivo del carácter canadiense con respecto al estadounidense, en el ámbito de las fuerzas del orden.

20170629_20201620170629_202035Tras la pausa, ya oscureciendo cogimos yonge hacia el norte, que viene a ser como broadway, con la idea de pillar metro al Eleven spadina, nuestro hogar, pero entre mira aquello que chulo, tal y cual cuando nos quisimos dar cuenta estábamos ya relativamente cerca de nuestro albergue, así que ahorramos las chapas y atravesando una de las muchas zonas universitarias (la Univ. de Toronto tiene muchos campus por la ciudad, integrados) los sueles ver por uno o varios edificios no demasiado grandes en torno a placitas y/o iglesias, con otras casas alrededor de fraternidades (fácilmente identificables por las siglas en letras griegas tan vistas en la gran y pequeña pantalla) pasamos por el museo de historia natural y el curioso de los zapatos, ya muy cerca y…en fin, que lo dicho, llegamos ya de noche con el cuerpo molío de un largo día y caímos redondos.

DSCF885920170629_21102120170629_211027Y por lo que veo, esta entrada va a caer también así. Dejo el (o los) siguiente/s día/s para más adelante.

Hasta entonces!

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