Canadá 2017. Días 5 y 6. Québec, Je me souviens

Como viene siendo habitual a estas alturas en nuestros viajes, llega la hora de agrupar días. Básicamente porque cual tronista de hombres, mujeres y viceversa, tengo retraso. Y como ya estamos en Gatineau, en la misma frontera con Ottawa, Ontario y los recuerdos, aunque permanecen, pierden matices, doy un pequeño acelerón al asunto.

Dicho esto, estábamos en Québec y comienzo diciendo que esta ciudad es una barbaridad de guapa. En Montreal, sospecho que con cierta rivalidad regional, nos dijeron que con un día aquí bastaba. Nada más lejos. Al menos en lo que a Luk y servidor nos gusta. La ciudad rebosa encanto y desde un punto de vista turístico chancletero, cosas que hacer/ver. Por otra parte la suerte de nuevo se ceba con nosotros.
DSCF8445DSCF8453DSCF843920170623_173036DSCF8433El coche lo habíamos dejado en el hotel, y aquí hago un nuevo paréntesis para hablar de algo significativo en lo que llevamos de ruta. El aparcar para quien no está acostumbrado, como nos pasó a nosotros, es un tanto caótico. Hay calles donde el aparcamiento está regulado del típico modo americano, pero modernizado. Cada espacio tiene un pivote con un número y hay máquinas para sacar el tiquet diciéndole en qué num. está tu coche y el tiempo que estarás, según la zona hay un máximo determinado. A un precio prohibitivo. En dichas zonas asimismo hay un horario en el que se puede hacer ésto, fuera de ese horario se puede aparcar sin problemas (nocturno). Después hay otras calles en las que está prohibido aparcar por la  noche (sólo de puede aparcar de 9 a 21) con el mismo sistema, en esas calles el máximo es hora y media. Creo que eso es en las calles donde pasa la recogida de basura (cada casa tiene sus propios bidones) y por último hay calles donde no se puede aparcar durante el día, pero por la noche sí, aunque en ninguna parte pone desde y cuándo se entiende qué es la noche. Esto vale para el visitante y el que va por trabajo, comercio… porque la gran mayoría de coches están en zonas habilitadas en el terreno de cada vivienda, bloque, local…

Bien, cuando llegamos dejamos el coche en el “terrenito” del hotel, pagando claro está un dinerillo. Ahí “habíamos” unos 5 coches un tanto apretujados, así que cuando la mañana en cuestión decidimos hacer nuestra primera escapada con la voiture (el coche) le dimos un poco de cancha al vecino pero al final lo tuvieron que despertar para dejarnos salir. ¿a dónde? Se preguntará el curioso. A la chute-montmorency o lo que es lo mismo, la cascada de Montmorency, que se hallaba a unos 15 min. de Quebec y tiene la peculiaridad y reclamo turístico de ser 30 metros más alta que las del niágara; menos especraculares, eso sí, aunque la confirmación vendrá dentro de varias entradas, cuando nuestros ojos lo valoren in situ.

Se tardó más de la cuenta en llegar porque recordarám, era 24 de Junio. Fiesta “nacional” Quebequiense y dia más que propio para que la peña se vaya de excursión. Así que la cola para el parking del lugar estaba más congestionada que la ronda norte cuando inauguraron el Holea. Como sea llegamos y tras abonar 12,15 $cad dejamos el coche y mapa en mano valoramos la ruta, pasando por el puente sobre la misma y tras un breve pero agradable paseo campestre llegar a las famosas escaleras para verla desde abajo.

20170624_120016DSCF8483DSCF8497DSCF8510DSCF8531No llegamos, abajo, quiero decir. Primero porque todo lo que baja ha de subir, excepto en el caso de ser accionista del banco Popular, y solo bajando ya se cansaba la mente pensando en la vuelta. Lo segundo porque abajo del todo recibías con ímpetu visigodo el flis flis de una cascada que por las fotos imaginarás que te dejaría empapado de arriba a abajo, cámara de fotos, pasaportes y esta tablet con la que escribo, navego, circulo con gps, reviso mapas, vouchers y vemos los soprano cuando el audio latino de las pelis del avion se hace insoportable. Como sea disfrutamos de la fuerza de la naturaleza desparramada y volvimos patrás.

DSCF8517DSCF8520 Pasamos de una expo de coches antiguos y mercadillo de los que salen en la telebasura importada tan de moda últimamente, y volvimos con la idea de ir a otra cascada, en este caso al oeste de quebec y al otro lado del río, así que cruzamos y como era la hora de comer y ya estábamos un poco hastiados de basurilla nos entretuvimos buscando un restaurante para algo más casero y triunfamos como Rosa de España.

DSCF8538Tanto que nos entró siestitis y pasamos de la, ya al lado, chute, volviendo al hotel.

Mientras, lo dije al comienzo, que todo tiene un porqué, dábamos vidilla al vecino, paseando por la ciudad vimos que al ser festivo la zona mencionada donde se podía aparcar sólo de noche y de día nanay, abría la veda, y como era sábado ergo mañana domingo, también chachi. Osea que justo en frente del hotel dejamos el coche informándonos Sharon, nuestra amable anfitriona, que suerte has tenido nano, si no lo necesitas ni lo toques hasta el lunes temprano. Y te ahorras 2 noches de “parking”. Un detalle más.

Por la tarde bajamos de nuevo la calle principal… miento, fuimos por el parque (esto os da igual y en nada enriquece la historia, pero por ser fiel)

DSCF8542 bordeando el río, siempre por la parte alta, hasta llegar, esta vez por el otro lado, al paseo de madera archiconocido que ha salido y saldrá en las fotos que pongo, highlight de quebec con su chateau frontenac (otrora castillo hoy hotel) como guardián. Desde el final (o principio) del paseo, digamos en la plaza chachipiruli salen los 2 caminos a la ciudad baja. A saber: funicular (3$ por barba) escaleras (años de vida según subas o bajes). Usamos estas últimas ya que el camino, como el Ibex en 2016 y el futuro político de este país, era cuesta abajo. Abajo nos esperaba el “je ne se quoi” de quebec, callehuelas históricas, preciosas, los murales (tipo trampantojos) conocidos y el puerto. Caía la noche y más bonito se presentaba.

DSCF8573DSCF8568DSCF8564DSCF8569DSCF8589DSCF8572DSCF858720170624_20185320170624_201756Un agradable paseo y básicamente se acabó la jornada. La vuelta of course fue en funicular que barato era pal disgusto que ahorraba y tomando, ahora sí, la calle principal de vuelta otro concierto, seguimos de fiesta! Nueva revisión de bolsos y aquí estuvimos poco rato. No nos gustaba demasiado la música así que chim pun, pa casa. A dormir que mañana nos levantamos pronto para hacer las rutinas necesarias de ducha, desayuno y varios con tiempo de llegar, como muy tarde, a las 9:30 a la Citadelle (Ciudadela, recinto militar y casa del gobernador, de la reina de inglaterra (que no olvidemos es la jefa de estado de Canadá, aunque sea un país…país) cuando le de por visitarlo, y hogar del 22°Regimiento Real.

Bien, todo lo dicho apunta al típico lugar que nos resbala cual calipo por la mano en agosto, pero que tenía varios atractivos. Recordemos que en este momento la acción se ubica en 25 de junio. Ayer comenzó una “etapa” que dura hasta septiembre en la que cada mañana a las 10 en punto se hace el cambio de guardia con cabra y todo. Y somos guiris. Pos eso. Al mismo tiempo tiene un interesante museo, una visita (de eso no sabíamos nada) teatralizada que nos encantó, pero tela, y por último desde lo alto de la ciudadela se ven las mejores vistas de la ciudad, la postal de internet, vaya.

DSCF8635DSCF8636Para colmo cuando vamos a sacar la billetera para pagar los 16$ por cabeza nos dice que como están en fiestas (¿no es pa quererlos?) Son 10pavos los 2. Tralarí que te ví.

Del meollo decir que lo del cambio de guardia nos pareció un poco forzado. Duró una eternidad y por más que intentábamos buscarle sentido a los movimientos pa mí que al coreógrafo le encargaron entretener al turista parriba pabajo, la cabra allí, este tipo allá, la banda toca esto, esta gente se mueve pa un lao, pal otro…todo muy caótico pero ordenado, estético pero sin sentido. En fin, ¿habéis visto la serie “perdidos”? Si? Pues os hacéis una idea. Lo mismito.

DSCF8616DSCF8597DSCF8614Terminada la ceremonia nos decimos ¿pa donde vamos primero?… nos movemos y una joven que adivina nuestros pensamientos pues ese ha de ser su oficio nos informa que quillos a donde váis. Esto es una instalación militar en activo y la visita es en grupo y con guía. Pofale. Francés o Inglés? Opción 2. Os aconsejo esperar, hay un grupo grande que va a salir, mientras, podéis pedir en la entrada un folleto informativo en español pa que os entone. Ok. Pallá vamos, pedimos, busca, no encuentra, I’m sorry. In english? Oui. Po dame el dni no te lo vayas a quedar. Ein?. Toma Carte de identificatión y a cambio me da 4 folios guarros y doblados. Los guardo en el bolso y a esperar el próximo turno charlando con unas parejas que venían en un crucero holandés que vimos anclado la noche antes en el puerto y abrumaba de mastodonte que era. Llega el turno, nuestro guía era un cachondo y por suerte quebequiense de los buenos. Quicir, francófono. Luego su inglés fue perfectamente entendible y los folios guarros se quedaron en el bolso. Como detalle patriótico me encantó que la visita comenzó preguntando de donde éramos. Yo dije Sevilla, porque es más “entendible” en el extranjero y porque no miento, eso lo sabíamos 3 personas, Luk, yo y la que se había quedado con mi DNI a cambio de 4 folios, repetimos, guarros. Al decir Seville un murmullo de admiración sonó en el grupo internacional lo que, cual miembro de la realeza, me llenó de orgullo y satisfacción.

Empieza la visita y no me entretendré narrándola. Muy amena y como dije por momentos hasta emotiva, por la magnífica interpretación de un actor haciendo un personaje de la I guerra mundial que nos dejó a todos perplejo (al salir de su estancia el guía, sabedor del impacto de su historia, nos dijo su nombre y que lo podíamos ver actuar en una sala de la ciudad los fines de semana). Bueno que me enrollo, seguimos la visita y tras las vistas que comenté antes, de repente (recordemos la suerte de tener que esperar a un segundo turno) veo un soldado cerca de un cañón….cañón, no de época como los que vimos durante la visita, uno moderno. Se acerca de un salto una uniformada y le dice algo al guía, que se gira rápido y nos dice cuidao que son las 12 y va a disparar, aléjense un poco y los sensibles de oído y niños tápense los oidos. Yo saco rápido la tablet pa grabar y tal como le doy al botón pega eso un explotío que lo sentí en todo el cuerpo. Nos quedamos un poco traspuestos todos, pero cual niños en día de petardos nos gustó. A un chiquillo el pobre le dió un sofoco que chica la perra que cogió, criatura.

En fin no me enrollo más. Cosas variadas y terminó la visita. Como estaba con la tontera me hice hasta una foto vestío de guardia real, que no pondré aquí por aquello de no hacer el ganso, cosa que sí hice cuando le devolví los 4 folios, no olvidemos, guarros, a la entrada y, era otra chica, fue a por el carnet para devolvérmelo. Tardó y vino sin fiarse mucho mirando a mi jeta y al carnet… la dejé unos segundos en el aprieto de si hablar o no y cuando la veía ya tensa me quité la gorra muy teatralmente al grito de voilá!! Mostrando una calva que casaba mejor con el dni. Sonrisas y a seguir con la ruta camino de nuevo a la ciudad baja donde el destino era buscar de dónde salía el ferry destino Levis, pueblo justo enfrente, al otro lado del río San Lorenzo y del que se dijo en la visita que un cañón que vimos de 9 toneladas que disparaba “shells” a un máximo de 5 kmts, cágate lorito, haciendo prácticas en el año catapum al centro del río, en invierno la bala rebotó y destrozó medio barrio de dicho oueblo con nombre de vaqueros. A leyenda huele, como en todos los lugares.

DSCF8649DSCF8647El ferry era una excusa para atravesar el río y ver, de forma barata, la ciudad desde fuera, por 7 pavos mal contaos ida y vuelta. El plan era comer en Levis, como así hicimos en un BBQ unos bocatas de esos americanos de carne ahumada desmenuzada, con ensaladas varias y papas. Delicioso. Y barato, lo que es salir del barrio santa cruz.

DSCF8653Volviendo en el ferry empezó por poniente, quicir, en nuestra dirección, una masa de nubes que nada bueno presagiaba a quien no fabrique paraguas o chubasqueros. Aun nos quedaba atracar, bajar a tierra, subir de nuevo sin duda por el funicular y atravesar todo el centro hasta el hotel. ¿nos daría tiempo?.

20170624_20465420170624_204322Pues no. Cayó de lo lindo y entre paradas, escondrijos y afortunadamente la flora arborícola de canadá medio salvamos los trastos y llegamos la Manoir de la Tour, por última vez, para dedicar el resto de la suarez que no es apellido sino tarde noche (bonsoir) a preparar la ruta del día siguiente. Campestre y comienzo de la parte más naturalista del viaje, con final en Gatineau, en la frontera, como dije, con Ottawa.

Ese periplo viene mañana, por hoy ya es tela. Au revoire!

 

 

 

 

 

 

……PD. Bueeeeno, vaaale

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