Canadá 2017. La sombra de la sospecha Parte 2

…Lucre me pregunta que quién es ese poli que me metía mano y yo que ya ando ligero de preocupaciones le suelto algún chascarrillo y a buscar la puerta de embarque. Nos queda aun un rato de espera en la misma así que relax y a planificar aventur…. ding dong ding!! ding dong ding!! Josephito Pérez, Little bitch of tal and Antonio Alés, please go to information desk.. Lo qué? Me han llamao?.. voy pallá a ver si lo de la ETA ha salido por otro lao.. Hola buenas, soy Antonio -Pasaporte? -Todo suyo señorita. Y dicha señora que se ve es de compartir regalos se lo entrega a un policía junto con los otros llamados y me dicen: Siganme con sus pertencias…

Yo que acato sin rechistar cual monaguillo al servicio de Rouco Varela detrás que voy. De nuevo simpatía, todo hay que decirlo y de nuevo zapeamos a Control de Fronteras: Barajas. Le voy a abrir y revisar sus pertenencias, a medio camino entre pregunta y afirmación. Interpreto ambas y le digo que guay mientras ya ha sacado la tablet y mira la foto de portada. Os juro que, en mi infinita paranoia viajera, cambié, por USA, no por Madrid, la que tenía de luk con hiyab paseando por la mezquita nacional de Kuala Lumpur por un selfie en las petronas. Pero vamos, no es esto importante en la historia, solo como dato curioso. Le pasan un trapito raro al ebook y me dicen que llevo muy poca ropa -La justa para salir del paso si me pierden la maleta facturada, agente… y el Cpap, que reconoce pues me dice, ¿esto es para respirar al dormir no? Yo lo menciono por aquello de dar pena que igual conviene visto el cariz que va teniendo el asunto general toda vez que me dice si quiero unas bolsas de plástico para mis pinreles, que me los cambia por las chanclas mientras busca nosequé en las suelas a conciencia. Le digo que no, que el suelo me da fresquito, en la línea de la pena, a ver si aunque sea por tonto me deja ir.

Todo ok, sin problemas y no es hasta entonces que me devuelve el pasaporte. Afú shiquillo. Me vuelvo y percibo a Luk de lejos buscándome con la mirada sin saber ambos que miles de kilómetros más tarde, en un ambiente menos familiar y amable, se iban a cambiar los papeles.

Entre pitos y flautas nos toca embarcar y perfecto… bueno como es tradición la niña de año y medio del avión va delante nuestra. Como es costumbre igualmente se encariña con papá pitufo y yo por lo bajini a lucre.. no hagas contacto visual, que nos da el viaje, pasa de ella. Aun así se pasa casi todo el tiempo que está despierta (afortunadamente duerme un huevo) de pié mirando patrás, es decir, a nosotros, buscando complicidad. Balbucea, me tira unas babas en la rodilla, me toca la pantalla. Yo, cobarde, incluso finjo dormir a veces. La madre por momentos la llama al orden pero como tampoco protestamos porque no es pa tanto entiende y entendemos que es mejor así a forzarla a una actitud de adulto después de meterla 8 horas de viaje. De cualquier manera cuando queda una hora abro la veda y le sonrío, le hablo, la dejo disfrutar y, por qué no decirlo, yo también con esa ricura de niña que solo dice hola, hola pero que con su sonrisa ilumina de la fila 14 a la popa del barco. 

Ah! Se me olvidaba, hablando de popa se ve que el viento venía de idem porque aterrizamos con 20 minutos de adelanto y, visto lo visto, si no es por eso no lo hacemos ni de coña. Bajamos raudos del avión sin saber muy bien el proceso a seguir. Seguimos el camino Transit indicado a los que, como nosotros, vamos del tirón a otro vuelo y llegamos a Control de Fronteras: USA. Palabras mayores. Una cola extremadamente lenta pero que nos depara una alegría. El señor que va delante, oyéndonos hablar de la prisa que llevamos, nos cuenta todo lo que viene después, qué es eso de “chequear” las maletas esas que iban facturadas hasta Montreal pero que tenemos que recoger, y tal. Nos augura que nos dará tiempo. Bien. El siguiente!! Nos toca. Y Luk pasa primera. Craso error. Siempre voy yo delante ya que ella el inglés… lo que yo de física cuántica, y siempre puedo adelantar si percibo algo que a ella después le pueda resultar complejo. La veo ir a la cabina y echa un rato. Finalmente la veo avanzar y me digo: vaya! Parece que le han regalao una tablet. Paso yo y tardo la mitad. Ponga ud. las huellas aquí, mire acá, patapún palante. Y salgo a la otra sala y ahí está Luk con su pasaporte metío dentro de una de esas cajas del mediamarkt con el chip antirrobo y unas indicaciones de por donde tiene que ir. Yo que no llevo regalo voy con ella hasta que la poli le dice que entre en esa sala. Yo, que llevo ambas maletas (las de mano cada uno la suya, pero en el interin habiamos recogido las que iban facturadas y las llevaba yo) le pregunto si tiene que ir con SU maleta, me indican en un tono cada vez mas autoritario que ¿ve ud. esas sillas ahi en el pasillo? Se siente a la de ya. 

Yo antes de empezar a andar ya había perdido de vista a Luk. De nuevo el puñetero TV Show de los aeropuertos viene a mi mente y me paso un buen rato imaginándome si hay algún poli hispano y sobre todo, sabiendo que no tenemos nada que ocultar así que todo irá bien, si llegaremos a tiempo al otro vuelo. Tic tac. 

Tic t.y sale Lucre con media sonrisa al cabo de no demasiados minutos con el pasaporte desprecintao y afirmando un “todo bien” con la cabeza. En ese momento no podemos hablar porque aunque tenemos contacto visual vamos por pasillos paralelos pero separados, ella cual milla verde, pero indultada, y yo entregando por mi lado las maletas de nuevo a un tipo que las ponía en marcha camino de Montreal. Todo mu raro pero ellos sabrán sus protocolos. Al final se unen los caminos y tras bajar una escalera un empleado entona el maravilloso Can I helpU? Pozi, mirusté esta tarjeta (os acordais? La segunda, que no tenía ni asientos ni por supuesto puerra de embarque) Ok, blablableichon que traducido era que siguieramos palante, izquierda, abajo, y cogieramos el tren para ir a la terminal Z, puerta 10. 2 paradas, recuerde, 2 paradas. Simple, elegante, tú eres un mostruo George y no te como la boca por respeto a las canas y porque vamos con prisa de las chungas….

…y llegamos a la terminal Z, a la puerta 10 y se supone que el embarque ya estaría haciéndose, por la hora, pero nanai. Todo cerrado pero gente a tuti y luminoso diciendo: Tranki jipis, os lo habéis currao, descansad ya que este es un vuelo regional, un jet con solo 13 filas y se embarca en un pis pas.. Me llamaron por megafonía una última vez, qué cosas! Pero era para darnos unas tarjetas nuevas con los asientos y decirme que si teníamos problemas que eran en la salida de emergencia. A estirar las patuquis!! Que si talegamos que sí, que abro la puerta, pero que he visto el tamaño del avión y ahí palma hasta el gato.

Hora y media más de viaje y benvenue á Montreal!! Recogemos maletas a paso del que ya no tiene más prisa en lo que queda de verano, sacamos pelas en el cajero aeroportuario como es tradición, compramos el billete para el autobús del aeropuerto al centro (qué cachondos, el n° 747) y nos vamos pafuera a fumarnos el pitillo mágico, el cigarrillo del trabajo bien hecho, el tabaco de la felicidad y tras subir al bus, media hora después estamos entrando en el Hotel, donde nos abre sin llamar la puerta la encantadora Elisabeth, buenas tardes, es usted don Antonio?? Les estamos esperando, soy chilena y amable como la que más….créame, a partir de ahora…

…todo va a ir de fábula.

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