Singapur y Kuala Lumpur. 2

Nos habíamos quedado aterrizando en KLIA (Kuala Lumpur International Airport) y, de todos los países (fuera de la UE) que hemos visitado éste ha sido sin duda el de proceso en inmigración más ligero y rápido. Los dos juntos, hola que tal, ponga aquí sus índices, sello y palante. Selamat datang (bienvenido). Expresión que oirás aquí por todas partes enmarcada por una cálida sonrisa.

Nuestro siguiente paso era localizar el airport coach; de los medios de transporte disponibles para ir a la ciudad, el mejor en relación calidad-precio (para nosotros, claro). Taxi y tren salían por lo mismo (siendo 2 personas), unos 16 euros en total, lógicamente el taxi te deja en el hotel y tarda mínimo 1 hora según tráfico y el tren en 30 min. te deja en la estación kl sentral. En sí es barato pero el bus por unos 4 euros los 2, en 55 min. nos dejó en la misma estación, desde la que tomamos una de las varias líneas de metro (en otro momento hablaré del curioso sistema de metro) para bajar en unas 5 paradas en Bukit Bintang, a unos 10 min. andando de nuestro condo por, probablemente, la calle más famosa de la ciudad, chankat bukit bintang, de la que hablaré en otro momento también.

Sí que me detendré, porque toca, en lo de los condominios. Uno de los muchos contrastes de esta ciudad.

Realmente no es un hotel, aunque funciona como tal. Son rascacielos de viviendas “servidas”. Te registras al entrar, te dan la llave y te bloquean una cantidad en tarjeta. Tienes acceso a las piscinas del condo, con barbacoa, jacuzzi, sauna, al gimnasio, banda ancha (de verdad, no como en la mayoría de hoteles) a un lobby tipo club donde, y eso hay que pagarlo aparte (te lo quitan del bloqueo) puedes desayunar o tomarte una copa, aparte hay un jardin en la azotea (hablo de una planta 48) donde hacerte otra barbacoa u organizarte una fiesta. Ah! Si dejas la ropa en una cesta antes de las 11 en tu apartamento a las 18 te la dejan limpia y seca (la plancha te toca a ti 🙂 ). Limpian y cambian todo a diario y siempre te reponen cápsulas de café para la máquina (por cierto no la conocía, caffitalia, y muy buena), azucar, te dejan en el frigo leche y botellas de agua. (Esto lo descubrimos obvio el segundo día, cuando ya habíamos comprado cafe instantáneo (ya que no encontramos esa marca de cápsulas), leche y azúcar.

Bueno, a todo esto, ¿quién “vive” aquí?. Pues básicamente occidentales. Turistas por días como nosotros y trabajadores, becarios, gente de negocios, y tal. Al menos son las caras que se ven, la actitud del “soldado” que en la puerta te saluda como si fueras su tte. coronel, el que te pregunta si necesitas un taxi y, sobre todo, porque basta entrar o salir de las calles donde cada soldado guarda su resort urbano para ver el cambio de cara, raza y vestimenta. No es algo que me guste pero pa 4 días uno se olvida y vive cual christian grey pero sin glamour ni látigo.

De cualquier modo, y volviendo a la línea cronológica, como aun no estaba listo el condo dejamos maletas y bajamos (porque la calle es cuesta abajo pero sigo sin entender, aunque use, este tipo de geoindicadores) hasta dar por casualidad como siempre a estos suertudísimos viajeros que somos lo que creo que es el top top de los gastrolugares que nos gustan, a saber, donde come la gente de ahí, barato, auténtico y, claro está, extraño. Sabíamos que en KL hay 2 tipos de gastronomía. La barata y la internacional. La barata se suele encontrar en los, podemos llamar, mercados de comida al aire libre, puestos y locales bulliciosos con todo tipo de mezclas de cocina china, malaya e india, o su versión en centros comerciales, food courts, aparentemente más higiénicos, con mismos sabores, más variedad internacional, pero menos “divertido”.

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En un food court (en el CC Pavillion)

Luego está la cara. Restaurantes de todo tipo donde todo, comparado con lo anterior, es carísimo, como digo, contrastes y me refiero, por ejemplo, a un par de medias pintas (una caña nuestra) de cerveza en la hora feliz en un rest. pongamos que 50 ringgits (unos 11 euros) mientras que donde nosotros comimos en la historia que nos ocupa, que no pertenece a ninguno de los 2, sino al de un, llamemos restaucomedor malayo, los 3 platos y 2 cokes que nos tomamos fueron 25 ringgits.

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Por 5 euros oiga!

Y cuando digo comer es que salimos a reventar, ahora cuesta arriba, al condo que tras abrir la puerta nos dejó….. sin palabras. Fotos y tal.

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Vaya vistas!

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Viendo que la longitud de esto se me va a ir de las manos, estoy pensando que voy a abandonar lo cronológico y voy a bloques sin mucho orden, toda vez que son la una de la mañana del segundo día aquí así que de paso agrupo y ya veremos cuántas entradas salen. Y en eso de los bloques y los contrastes fusiono y hablo de los bloques de viviendas, probablemente el mayor, más impactante, físicamente y simbólicamente contraste que hemos visto y que Lucre, siempre acertada en sus máximas, calificó, si no recuerdo mal, como “nunca hay que ir por la calle de atrás” y yo parafraseo que toda calle glamourosa tiene 2 calles, la A y la B. La A muestra tiendas, luces, pantallas led, anuncios y colores vibrantes… esos mismos bloques tienen otra calle por la parte de atrás, donde vive gente, probablemente la misma que atiende al otro lado. Un amasijo inhumano de máquinas de aire acondicionado, tubos de vapores, balcones con ropa tendida y rejas, suciedad, cubos de basura y negrura. El paraíso para un fotógrafo social con mucho estómago y poco escrúpulo pues no es fácil pararse ahí mucho tiempo y menos para hacerle fotos a ese niño que se agarra a una reja y te mira como si fueras de otro planeta y apuntas con una cámara con la que se pagaría la ropa de toda su vida. Y lo dejo que me pongo dramático y si alguna acción y efecto quiero que provoque mi blog es la risión, así que a ello vamos.
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Viva Las Vegas!! Nos salió del alma cuando la segunda mañana salimos de paseo (digo mañana pero aunque empanao de mí le dije ggmonin al camarero de pisos (todos los que he visto, hombres son) por aquello del jet lag era sobre las 13 horas, que solo una antes nos levantamos de la segunda cama más cómoda de mi planeta tras la de, precisamente viene a cuento, aquel hotel de las vegas con forma de pirámide y a lo que iba, que el clima, prácticamente sobre el ecuador, es de un calor húmedo que hace que sudes cual gorrino. La piel, eso sí, te la deja suave cual teta de monja embadurnada de johnsonn & johnsonn (toda menos las cachas entreperniles que de andar en esas condiciones acaban un punto menos que glande de perro postcoito). Bueno a lo que iba. Que por las zonas (más contrastes) “ricas” no se vé por la calle más que gente como nosotros, y pocos, sudorosos guiris blancuzcos con mochila a la espalda o en bandolera buscando los highlights. El mundo vive entre centros comerciales de unas dimensiones apocalípticas, incluyendo pasos a nivel igualmente acondicionados de aire para moverte, lo menos posible, por las afueras. Ellos y sus entornos acogen a la mayor parte del personal que, cual hormigas entran y salen de los gigantescos hormigueros sin alejarse demasiado, y no anárquicamente. Por contra en las zonas populares la vida es callejera, bulliciosa, colorida. Fascinante!!

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Centros comerciales, everywhere

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La ciudad bulliciosa

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Ni que decir tiene, pues es de sobra conocido, que la comida juega un papel fundamental. Se come en todas partes, a todas horas, de todo tipo. He de reconocer que me estudié cual enfermo imaginario toda suerte de indicaciones de salud tropical. No beber bebidas con hielo, no comer verduras crudas, tener cuidado en elegir…. pero cuando llegas, andas, chapoteas y hueles dejas el condón en la mesita de noche y disfrutas de una experiencia de sabores y variedad que es motivo suficiente pa visitar estos países. (Lo que no quita para que hoy me haya metido entre pecho y espalda unos whoopers en mi internacional tarea de encontrar el mejor de los mejores (sigue ganando, para mi, Roma, para Luk, Amsterdam)…por donde iba??…. sabores. A veces te pica el culo cosa mala y otras la lengua arde con pasión de gavilanes pero si me veo cual Nicholas Cage en Living Las Vegas a mi me entierran aquí, hinchao como un sapo y con una sonrisa de oreja a orej…….ostia! Me reencarnaría en Budha!!! …estoy divagando demasiado verdad?. Me recompongo.

Las torres Petronas, son el símbolo de esta ciudad (de la A). Las diseñó el argentino Pelli pero estos de la petrolera, listos nivel asiáticos, quicir, top, encargaron la construcción de cada una a empresas diferentes. Samsung, coreana, pa la torre 2, y Hazana, japonesa, pa la 1. Pongan a esta gente a competir y ganará el cliente, y así consiguieron esta maravilla de la arquitectura, con clarísima geometría musulmana, tanto en planta como en cubierta. Y yo pienso ahora que si en vez de la japo, pones contra Samsung a Apple en la otra torre “ricardo”, se la ventilan en hora y media, y después se pasan 3 años litigando quién ha copiao a quién mientras César Pelli, que es Bill Gates en esta absurdez comparativa, está partiéndose la caja.
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Siguiendo con los highlights turísticos, muy recomendables visitar las masjid (mezquitas), templos budistas e hinduistas. No haré una lista, porque hay mil guías para eso, solo nombraré, por llamarnos especialmente la atención, (aparte de las cuevas Batu, de las que hablaré en el próximo capítulo) el templo hindú Sri Mahamariamman, en chinatown, tanto por fuera como por dentro (para entrar hay que descalzarse y las mujeres, si el pantalón es por encima de la rodilla, cubrirse con algo) no es necesario el velo como en las mezquitas donde no entramos pues es más complejo si eres un guiri con claros fines turísticos, aunque para quien quiera y pueda recomiendo la masjid jamek. Impresiona.

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Sri Mahamariamman

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Templo budista Chan see shun yuen

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Palacio del sultán, con las petronas al fondo y la torre menara en medio

Por cierto, y pego otro salto y con esto termino. Esta ciudad parece, cuando sales del “triángulo de oro” la perfecta inspiración para Blade runner.

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Casuchas apiladas y bloques de pisos bajo grandes vias de circulación, ocultas a la sombra de rascacielos construidos en niveles superiores, cuyas calles son por momentos un laberinto apenas visible a ráfagas desde el monorail, que albergan tugurios donde tras una mesa un chino viejo como él solo fuma mirando al suelo o un europeo maduro con pinta de corresponsal de guerra te saluda con un leve movimiento mientras se toma, solo, un sake o un guisky y piensa en la malaya de 20 años que le espera en casa, o en la inglesa de 60 que dejó hace 35 años en su viaje de bodas y que hoy, tal vez, está en el condo de al lado, Vertical Residences, pasando unos días con 2 amigas y recibiendo una manicura a precio de risa…

…no he visto yo películas ni ná. Menos con Lady Pratchet, con todos me he cruzao hoy.

Como dice mi querido viejo, … de viajar y ver cosas.

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