European Tour. Días 11 y 1/2 del 12.

Esta entrada recogerá, como su título advierte, un día y medio. ¿Por qué?. Por 2 razones. La primera es que Viena no me da para contar mucho y la segunda es que Salzburgo sí, por lo que uniré a la capital austriaca la ruta previa a la llegada a la ciudad de Mozart. Y así empieza la crónica:

 

Estábamos en Munich, pero tristemente no por mucho tiempo ya que no nos hubiera importado alquilar unas bicis y echar un día más en el gran parque muniqués pero lo cierto es que salimos rumbo a Austria, hacia nuestro siguiente destino. La ciudad con nombre de pan o de salchicha. Viena.

 

En la frontera, como ya teníamos previsto tuvimos que comprar y pegar la viñeta, por 10 días (lo mínimo), necesaria para circular libremente por autovías y demás (con las excepciones que más tarde comentaré). 8,30 euros y palante. (Esto ya lo comenté en el viaje por Suiza al que volveré a referirme en una entrada posterior, pero lo repito. Me parece un sistema muy bueno y, a la larga barato para circular, mejor que en el chungo español y en el brutalmente abusivo francés). Bueno, nada más cruzar la frontera notamos varias cosas, en carretera. La velocidad máxima lógicamente baja (a 130) y va desapareciendo la cortés circulación alemana por un poco más española donde hay que andarse con ojo porque no siempre te van a facilitar las maniobras (como nosotros, aunque no tan catetos) y pasamos de Salzburgo, que está, digamos, a la entrada, por el norte de donde venimos ya que volveremos allí al día siguiente tras una buena ruta que narraré aquí, como ya he dicho. Así que sin más nos plantamos en Viena para encontrar como siempre gracias a nuestra fiel Mary la Pensión Wild donde nos alojamos en cuya misma puerta aparcamos en espera de indicaciones al garaje.

 

Un edificio muy bonito, como todos los de Wien, donde nos recibe en recepción un simpático y con bastante pluma austriaco (el hotel era gay friendly) que tras un rápido “gutentá” nos dice que si tenemos el garaje pre-reservado y yo que sí y él rápido a mostrarme el camino para dejar el coche y yo, bueno ahora veo, vamos a subir las maletas y él que si no prefiero mejor meter el coche en el garaje y después hacemos el check -in y yo ya mosca le digo… Porque en la calle… Es por horas… No? (como en todas las ciudades) y duda, ehmmm y me dice que hoy es gratis y yo digo hostia que es domingo!. Y pregunto, y mañana a partir de qué hora empieza, y responde que a las 9:00 y claro, que nanay del garaje y puso más que cara de enfadao, cara de “qué mal he quedao”.

 

Estoy abusando de anécdotas tontas ¿Verdad?. Pues es por ésto.

Viena: Pssssss, ni fu ni na.

A ver, es majestuosa, monumental, palaciega, imperial y todo eso, pero….. Como que no, tal vez sea que tiene tanto palacio uno junto a otro, que parece un parque temático de Alejandro… primero? No recuerdo. El río,tan bien integrado en otras ciudades, aquí está como en Bilbao antes de la remodelación de la ría. Para colmo hacía un calor de mil demonios, por momentos insoportable. En fin, que ahí os dejaré las fotos. Merece la pena verla pero definitivamente no es mi tipo de ciudad, no le vi alma. Sea como fuere la recorrimos de arriba a abajo y nos gustó bastante una basílica cuyo nombre no recuerdo ahora y un jardín de rosas de distintas variedades bastante interesante.

Y, eso sí, nos encantó el rato que pasamos en un evento que ya teníaos previsto no perdernos. Ver en la calle, en pantalla gigante en la puerta de la ópera de viena la función en directo, en este caso Die Walküre que por ser verano se puede y debe disfrutar quien pase por Viena (para mi gusto, claro). Terminamos agotados de andar y cuando finalmente regresamos al hotel caímos rendidos y con los pies dándonos bocaos así que cuando sonó temprano el despertador nos costó salir de la cama pero había que hacerlo pues nos esperaba una larga ruta así que desayunamos en la Pensión y antes de las 9:00 como estaba previsto salíamos de la ciudad imperial camino del sur de Austria, más concretamente Graz.

 

La ciudad es pequeña aunque tiene un bonito recorrido pero no nos aueríamos entretener mucho. Habíamos tardado más de la cuenta por las innumerables obras en las autovías del país, que ralentizaban bastante el tráfico. O la economía se está recuperando o quieren dar imagen de ello pero tanto en Alemania como en Austria los obreros tienen faena para rato.

 

Bajo un calor tremendo vimos Graz y me comí una Käsekrainer (ves? de esos nombres sí me acuerdo) que es una salchicha austríaca con queso en su interior cortada, deliciosa por cierto. Y tras la ingesta seguimos a un punto especial del camino.

 

Como sabíamos que íbamos a estar cerca de Eslovenia habíamos decidido acercarnos a Maribor, aunque eso supusiera una nueva viñeta (15€) para el coche y aprovechar para comer allí. De paso y si la encontrábamos, yo quería ver la Stara Trta, la vid más antígua que se conserva viva y dando frutos, con más de 400 años. La suerte quiso que la encontráramos, porque realmente estábamos buscando donde comer, lo que después de observar la noble planta conseguimos en un…. Mejicano!!. Sí señor, ir a Eslovenia a comer en un mexicano…. particular. Unos sabores bastante particulares pero que, francamente, nos gustaron mucho.

 

Y ya sin más preámbulos dejamos Eslovenia para volver a cruzar de sur a norte Austria y acabar en uno de los platos fuertes del viaje, Salzburgo donde haríamos 2 noches y donde yo tenía unas especiales ganas de ir.

 

Como quería regalarle una estancia especial a mi Luk había reservado un hotel con encanto que tenía muchas recomendaciones. Si duda no nos defraudó. Una amabilísima chica ataviada con tradicionales vestimentas nos dio la bienvenida y, por pronta reserva y no cancelación, nos cambió la habitación reservada por una suite deliciosa, con su colección de música clásica para ambientar y su habitación-baño para románticos chapuzones con complementos varios. Todo mu pijo pero que tras varios días de calor nos encantó (era lo buscado) y cuyo desayuno es conocido en el ciberespacio mundial (pero de eso ya hablaré en el próximo, en el especial Salzburgo que comienza aquí donde lo dejo ahora y terminará al final del día siguiente). Tiene mucho que contar. Ahora, las fotos de este día y medio. Viena, Graz y Maribor.

Viena

 

 

 

 

 

 

 

 

Graz

 

 

 

Maribor

 

 

 

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