European tour. Ámsterdam. Días 5, 6 y 7

Mentiría si digo que he agrupado los 3 días de nuestra estancia en Ámsterdam por otra cosa que no fuera pereza pero, de cualquier modo, aprovecharé la coyuntura para cambiar el estilo cronológico habitual y hacer esta entrada tipo miniguía de la ciudad (la otra) de los canales. Así que ahí vamos, esta vez, por partes.

 

Transporte.

 

En el mapa proporcionado por el hotel decía una nota que el 35% del tráfico en la ciudad es en bicicleta. Creo que se queda corto. No exagero si digo que hay más bicicletas que personas (Nota actualizada: Efectivamente, por 800.000 habitantes hay 1.600.000 bicis). Ya sabemos, por las fotos, que es abundante, pero in situ resulta abrumador el número de ellas estacionadas en todas partes. No creo equivocarme al pensar que mucha gente ha de tener varias repartidas por la ciudad, a tenor del estado en que se encuentran muchas, a todas luces, sin usar hace meses o años. Como curiosidad, junto a la estación central hay un megaparking de bicis y un ferry abandonado repleto también de ellas.

 

La ciudad, eso sí, ayuda a ello. La bici es la reina, la prioritaria y circula, aunque el carril bici es omnipresente, por cualquier parte. Se venden, se reparan, se alquilan, por toda la ciudad. Esto hace, lógicamente, que en un lugar tan laberíntico resulte cómodo para los pocos coches que se desplazan y aparcan por el centro. Los ciclomotores usan el carril bici igualmente.

 

También ayuda una red de transporte público ejemplar (común en el norte de europa) siendo el Tranvía un gran medio, aunque bastante caro (2,80€ billete para 1 hora, 7 y pico por 24 horas).

 

En cuanto al aparcamiento, caro en plan zona azul, ofrece una alternativa magnífica, el Park and Ride (P+R) que utilizamos nosotros. A lo largo de toda la circunvalación hay lugares (centros comerciales, estadios deportivos,…) que, por 8€ el día te ofrecen parking y transporte hasta y desde tu destino. Dejas el coche, te dan un bono por cada viajero para que cojas el tranvía, el bus o el tren a tu hotel, cuando te vayas vuelves a usarlo hasta el parking y 8€ por cada día que hayas estado (un máximo de 4 días, para nuestro caso, perfecto).

 

Para moverte por la ciudad, el paseo es recomendable ya que no es demasiado grande aunque por 15€ las 24h alquilas una bici con seguro de robo. ¿Qué más se puede pedir?. Nada, lo mismo que queda por decir de este punto, así que al siguiente.

 

Alojamiento.

 

Aquí hablaré, por razones obvias, de nuestra experiencia. En un principio pensamos coger un hotel a las afueras pero finalmente (y afortunadamente) decidimos alojarnos en pleno centro. Nuestro Hotel Prinsenhof resultó genial. Un típico edificio amsterdamer en un canal. No estuvo mal de precio, para el lugar donde se ubica, para mi gusto, la zona más bonita de la ciudad, la medialuna de canales pequeños, puentecitos y flores, céntrico pero alejado de la bulliciosa plaza Dam y alrededores. Un buen desayuno incluído (que parece una tontería pero lo recomiendo totalmente por estos países ya que la restauración no es cara, es carísima pudiéndote costar un expresso pequeño 3 euros). Nos llamó mucho la atención la arquitectura interior, ya que son edificios muy estrechos por lo que, cuando entras, has de subir una escalerita tan empinada que tiene ubicado un sistema de poleas para, la primera vez que llegas, que no tienes aun llave, poder abrirte desde arriba tirando de una cuerda. En resumen, un trato genial y muy recomendable, repetiría, (y repetiré).

 

Idioma e idiosincracia

 

Oficiosamente, el Inglés es el idioma nº 1. Una ciudad tan turística te recibe con un Hi! allí donde vayas. Un inglés, además, tan internacional que resulta muy entendible y comunicarse es, para el que chapurree un poco, facilísimo, (hasta Luk, que es cerrúa para eso ha hecho buenos pinitos :)). El Español, aunque no en todas partes, puedes encontrarlo en muchos sitios lo suficiente para que el que no sepa nada de nada no se encuentre desamparado). La gente, en general, nos ha resultado muy amable y con sentido del humor (cosa que no siempre se encuentra por el norte) aunque hay de todo y también se ve mucha gente que va a su bola e incluso malaje pero, aunque uno perciba en principio un talante serio no debe presuponer la malafollá, al entrar en faena puedes encontrar un o una figura. Hay que dar una oportunidad.

 

Gastronomía.

 

Internacional. Hay cosas típicas y, obviamente, el queso es una de ellas. La cerveza otra (aunque no tanto como en bélgica) y el pescado creo que también es algo que consumen los autóctonos a tenor de lo que he creído ver, pero en el momento que escribo esto aun no lo he probado (aun hay tiempo). Los rollitos de Emmenthal frito y unas albóndigas de ternera con mostaza, que es lo que hasta ahora hemos probado, digamos, no internacional, resultaron un éxito. La cerveza que manda aquí lógicamente es la Heineken, aunque la Amstel también se sirve bastante. El café, mejor tratado que en Bélgica pero sigue sin ser el nuestro ni de lejos. Los precios son realmente altos. Se nota que hay un gran nivel de vida. Es lo que hay, aunque siempre se puede tirar de comida rápida el estómago no te lo agradecerá si no varías. Como siempre, el término medio para estómago y bolsillo se llama restaurante italiano, aquí y en Pekín. Por último y como consejo, recordad que es una ciudad turística y en más de un lugar no dudarán en intentar colaros una cerveza tamaño familiar o engañar con el precio de menus (diferencia entre el cartel-reclamo en la puerta y el precio en carta) así que no dudéis en preguntar, asegurar.

 

Nota: A diferencia de otras ciudades turísticas, no hay recargo por estar sentado en mesa o en la terraza. El precio es el precio. Tampoco esperan propina obligada, no te mirarán mal por no dejar nada. Ya es bastante cara, recuerden.

 

Tipicalismos

 

Qué fino me ha quedado,… Drogas y putas, vaya. De ninguna hemos consumido. Los coffe shop, único lugar donde consumir maría legalmente nos sirvieron para poder fumar en interior (nuestro tabaco) aunque si vienes a Ámsterdam has de tener cosas en cuenta respecto a los CSH. Cada uno tiene sus reglas. En muchos no se puede beber alcohol, solo marihuana (comprada allí o tuya propia), tabaco y bebidas no alcohólicas. En otros sólo vino y cerveza más lo de antes. En otros sólo puedes consumir drogas compradas en el mismo local no pudiéndote ni siguiera fumar un cigarro tuyo. En fin, para todos los gustos. Mejor entrar y preguntar. Para el curioso pero temeroso, decir que no son lugares lúgubres. Un bar normal de gente normal donde tomarte simplemente un café, eso sí, oliendo a peta (pero vamos, eso lo vas a oler todo el tiempo que estés por el barrio rojo, aun en la calle).

 

En cuanto a las prostitutas, me dijeron que resultaba triste verlas tras los escaparates y, en parte es así, concretamente en una tercera parte. Yo las categorizaría en 3 grupos. El primero, las que realmente me dieron cierto apuro. Parece que están incómodas y te hacen pensar en el lado oscuro de la prostitución. Tienden a quitar la mirada y digamos que su actitud te hace recordar una mera exposición de carne. Un poco triste, la verdad. El segundo grupo es el de las profesionales, las n°1, las que se lucen, tocan el cristal llamando a la potencial clientela, hacen carantoñas y se las ve, no felices, sino, como digo, profesionales. Aquí me recuerdan al concepto de un trabajo digno, y desde luego ese es más digno que el de banquero (que no bancario) y a años luz del de político, y lo siento por mis amigos dedicados a ello, que los tengo y son buena gente pero, en un trabajo donde te obligan a mentir no se puede esperar comprensión. La putas también mienten, eso sí, pero, supongo y no creo equivocarme, te hacen pasar un buen rato, así que te mienten, pero no te engañan. Y antes de que penséis barbaridades de mí os lo pongo fácil, hacedlo, ya que nunca he usado del oficio más antiguo del mundo, pero en mi juventud voté en un par de elecciones. Pecador soy, penitentia!.

 

Y dejo para el final el tercer grupo. El más raro en todos los sentidos. El de las que están ahí como haciendo calceta. Hablando por el móvil o chateando, con cara de hastío, pasando de todo. Coincide con lo más bizarro del asunto. Señoras con un físico digamos….. que el que va a hacer uso de sus servicios sabe a lo que vá y lo mismo les da lucirse porque, la verdad, lucir lucir, no lucen mucho. El circo ha llegado a la ciudad, pasen y vean!.

 

Huelga decir, para terminar, que a las señoras de la vida no se le pueden hacer fotos. Y añadiría un no se le deben, que sean del grupo que sean están haciendo su trabajo, y el que quiera hacerles fotos, que pague, que seguro que los planos son mucho mejores.

 

La ciudad. Paseando

 

La ciudad, sin duda está hecha para estar en la calle. Terrazas everywhere, bonitos paseos, puentes… A nosotros nos pareció bastante complicada para orientarnos. De primeras es muy difícil quedarse con el nombre de las calles, por el idioma, y como se orientan en base a los canales y éstos son curvos tiendes a, nunca mejor dicho, perder el norte. Por otra parte casi todos los canales principales (de la medialuna comentada, formada por el Hersgracht, el Kaizergracht y el Prinsengracht) tienen el mismo tipo de casas, puentes, canales que lo cruzan… con lo que es fácil perderse, cosa que por otra parte es una delicia. Lo suyo es quedarse con bares, plazas o alguna tienda como referencias, aunque en poco tiempo te harás con los nombres de las calles que te sirvan.

 

Si te gusta lo verde no te puedes perder un paseo (o un día entero) por el Vondelpark, al suroeste de la ciudad, cerca del Rijksmuseum y la famosa plaza con el museo Van Gogh al otro lado y las letras gigantes “Iamsterdam”. Vondelpark es alucinante, bicis, corredores, todo tipo de deportes al aire libre, zonas para hacer barbacoa, lagos, gente leyendo, tirada, tomando algo,… de todo. Si alquilas una bici lo disfrutarás aun más, es muy grande, pero toda la ciudad se hace pequeña en bici, y es muy fácil salirte de ella si vas, como nosotros, sin destino fijo, sólo disfrutando.

 

Frente al mencionado Rijksmuseum, al norte y un poco al oeste hay un barrio de lo más variopinto y cultural. Teatros, conciertos, galerías de arte. Ahí se ve la gente más, digamos, alternativa (dentro del pijerío predominante). Bonitas terrazas donde los autóctonos buscarán el más pequeño rayo de sol para ponerse bajo él. Autóctonos que, por cierto, hacen honor a su fama de gente guapa. Hombres y mujeres. Aparte de maqueaos, un rato observando al personal es ver un pase de modelos. Sobre todo en los parques donde, aparte de deportivos son la gente del lugar porque hay cientos de nacionalidades diferentes. Según dicen, es el país donde se agrupan más nacionalidades, por eso decía que es fácil comunicarse en un inglés estándar.

 

Cultura.

 

Hay de todo pero no puedo contar gran cosa ya que no fuimos a eventos ni lugares salvo el mencionado Museo donde encontrarás las principales obras de la prolífica escuela holandesa, con mención especial a Rembrandt y Vermeer, aunque es más que una pinacoteca y tiene una colección de arte oriental fantástica, así como salas dedicadas a la navegación y a las armas. Como nota curiosa tiene una sala dedicada a Goya y uno de los más famosos autoretratos de Van Gogh (el resto está, lógicamente, al otro lado del parque, en su propio museo). Como anécdota decir que tuvimos suerte y la entrada nos costó la mitad (7,5€) por ser usuarios de ING, tu otro banco, que diría Matías.

 

Ah! Que se me olvidaba. Si pensáis dar una vuelta en barco por los canales, cosa que recomiendo porque es muy bonita, no es demasiado cara, (hay mucho donde elegir) y sobre todo no deja de ser una ruta turística donde te contarán muchas cosas interesantes de la ciudad y su historia, es mejor que lo hagáis al principio de vuestra estancia. Nosotros lo hicimos la última tarde y probablemente, de saber lo que aprendimos allí hubiera sido más enriquecedora la visita. Como dato útil, en el muelle principal, entre la Plaza Dam y la estación central, encontrarás alineadas todas las compañías que ofrecen cruceros, con info. de precios y opciones. Nosotros cogimos una (no recuerdo el nombre) de una hora con audioguía en todos los idiomas por 15€ pp pero hay desde paseos nocturnos con cena incluída hasta pases (drop on drop off) para subir y bajar cuanto quieras durante 24 horas en paradas a lo largo de toda la ciudad.

 

Y esto es todo por hoy. Sé que hubiera sido más divertido contar nuestras peripecias día a día, anécdotas, encuentros,… que hubo mucho de todo pero sería muy largo y escribir con el ipad es un coñazo, sobre todo cuando llega uno a la cama cansado. Para el próximo viaje me llevo un teclado sí o sí. Y bueno, a partir de ahora volveré al diario, que nos queda una hora para llegar a Frankfurt, ya en tierra alemana y solo con el recibimiento de la polizei nada más pasar la frontera merece la pena volver a los pelos y señales.

 

Bis bald!! Schüss!

 

Y ahora, fotos de la ciudad del dique (Dam) sobre el río Amstel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 pensamientos en “European tour. Ámsterdam. Días 5, 6 y 7

  1. Luisa: Jolin, para ir a amsterdam tendria k aprender a mntar en bici. Las fotos son superbonitas, por cierto se os ha colado un cartel del burger king en una de ellas!

    Adri: Ya me contareis con mas detalle como es ese tercer grupo de prostitutas, que creo que me va a hacer mucha gracia.

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