European tour. Día 4

De Brujas a Amberes, nuestro destino hoy, no hay más de 100 kmts. por lo que no vimos necesario darnos el madrugón. No obstante a las 8:00 estábamos despertando y procedimos a la ducha, en esta ocasión, comunitaria ya que nuestro hostal no contaba con baños privados, ni falta que hacía. El agua, eso sí, debía proceder de capas magmáticas porque le faltaba un punto y medio para hervir así que tuve que ir abriendo intermitentemente, toda vez que no era posible regular la temperatura. Luk me contó que la suya era humana, y yo que me alegro.

Duchaditos bajamos al bar (que en esencia era toda la planta de abajo-recepción) para desayunar, ya que estaba incluído. Café y pan con Philadelphia y paté. Suficiente.

Los guir… los otros guiris le daban al cereal, se ve que va bien pa la resaca y con estas recogimos los bártulos y al coche que, con ayuda de la Mary (gps) nos llevó por los verdes campos plagados de vacas tamaño XXL hasta la autopista que nos conduciría a Antwerpen (Amberes). Una autopista francamente extraña ya que no estaba “aislada” de sus flancos, que eran carriles bici, campos,… Y cada ciertos kilómetros era cruzada, con semáforos, por carreteras.

Sea como fuere llegamos a la ciudad y como el hotel estaba en pleno centro (no es posible estarlo más) tenía registrado en el gps una zona que previamente había planificado para aparcar al otro lado del río (después lo atravesaríamos por un túnel peatonal por debajo de él) pero siendo domingo y por si las moscas nos dirigimos primero al centro para, con ayuda de un simpático viandante traductor de flamenco encontrar un sitio cerca del hotel donde aparcar de gratis hasta mañana lunes a las 9:00, que empieza a contar la zona hora. La suerte, como siempre, nos acompaña.

Ala! Ahí que vamos con las mochilas hacia la imponente torre de la catedral. Junto a ella tenemos el hotel familiar Postiljon que nos da la bienvenida en un rincón maravilloso para el precio que tiene. Sin lujos (y de nuevo con el baño compartido) pero muy coqueto y ,como repito, con una localización inmejorable (en la foto anterior se observa la vista desde la ventana, como para hacer guarreridas con ella abierta).

Es temprano y aun no está hecha la habitación pero nos dan la llave para que dejemos allí las cosas y poder salir a gusto, que lo estábamos deseando, al primer paseo por la monumental ciudad, lo que hacemos bajo una dualidad atmosférica. Sin viento bajo el sol, achicharrante. A la sombra y con corriente, tiritera. Pa coger un constipao oiga.

Después de admirar la plaza de la catedral y (creo) la del parlamento, una junto a otra nos dirigimos hacia el río Schelde, lleno de bullicio. Turistas, viandantes que se dispomem a cruzarlo (por el túnel aquel), gente haciendo tai-chi, por supuesto cientos de bicicletas (aun no he hablado de ellas?? ostia) y un castillo-palacio con una estatua de una tal Fortunata Antverpia que supongo que alguna historia tendrá a sus espaldas pero que, de momento, ignoro.

Entre pitos y flautas nos entró el gusanillo y para preparar el asunto nos fuimos a una terraza bajo el sol en la plaza esa que dije no se si del parlamento pero que llamaré de las banderas, (porque estaban todas las de europa) con la intención de libar el líquido nacional. Probamos en esta ocasión la rubia Estella y nos atendió, esto ya parece de risa, una camarera que ha vivido en Vélez-Málaga. Como es lógico le hube de mencionar a mi difunto abuelo. Yo no sé, volviendo a lo gastronómico, si estas birras tienen más graduación o que pero lo cierto es que la segunda la noto y con esas coincidimos en comer en un italiano, que buscamos paseando por otras calles históricas hasta elegir un tal Da Giovanni con acierto. Una capricciosa y una quatro fromaggi y más cebada. Tanto que tras la ingesta nos retiramos a meditar sobre lo divino o, en mi cado, dormir una minisiesta interrumpida en lo que sería la anécdota del día. Con antecedentes:

Cuando volvimos de comer notamos que las camas ya estaban hechas pero no así el lavabo (faltaba champú y no había toallas). No le dimos importancia y cogí un par de ellas del pasillo, ya que estaban limpias colocadas en una esquina, como si las tuvieran aun que recolocar.

Bien. Se ve que a las 17:00 era su momento porque tocaron a la puerta y ya entraban cuando a) luk empezó, ¡Ocupado ocupado! Y b) yo aun no me había despertado.

Medio abro un ojo con la mente 3 puntos más que espesa para advertir a una señora hablando a metralleta y luk de pié repitiendo “ay don understan!”. Viene otra y yo intentaba comunicarme pero mi mente aun no reaccionaba. Parecía una peli de Almodovar hasta que cruzo la mirada con la chica y acierto a decir con un ojo cerrao “mmmmmm, wait…. srry…..’m still sleepnggg” y en ese momento, creo, la chica hizo memoria y cambió el concepto de gordo-calvo-mongo por español-siesta-lahecagao mientras luk, que entiende mejor que habla le enseñaba las toallas y con mi everything is alright, no problem, dejó de disculparse y nos permitió cerrar la puerta y partirnos, de paso, el culo con la situación.

De cualquier modo nos sirvió para levantarnos y coger camino calle de nuevo para pasear más allá en busca del otro punto que no queríamos perdernos de la ciudad: La estación central quem según dicen es de las más bonitas que hay.

Del exterior vale, del interior discrepo pero sea como fuere nos regaló un buen y largo paseo donde encontramos 3 cosas interesantes en una. Un parque de esos guapos donde va la gente a esparcirse. El barrio de los judíos con un personal pintoresco cuanto menos y una foto desenfocada por la premura clandestina de lo que no se debe hacer pero que era obligada. Tal que esta.

Después de la estación vinimos por lo que parecía ser una zona turca y andando andando llegamos de nuevo al centro con ganas de mear y de beber por lo que volvimos a nuestro bar de la plaza banderolas y dimos rienda suelta a ambas acciones. (La foto, aunque es ilustrativa, corresponde a la primera sentada de aquel, nuestro bar por un día).

Se levantó de nuevo el viento frío y volvimos al hotel para aguas mayores, dejar tranquila la cámara de fotos y liberados doblemente de peso bajar a una taberna cercana a tomar la última (aquí yo descubrí una ambarina maravillosa, luk siguió con sus rubias) mientras veíamos como Fernando Alonso adelantaba al inglés infame y entraba segundo en Canadá.

Salimos a la, fría ya, calle y nuestro momento-pitillo nos encaminó de nuevo a la habitación para, ahora sí, descalzarnos y meternos en la camita donde ahora, con luk durmiendo ya, acabo de escribir esto y, una vez inserte las fotos que has visto publico y hago lo propio que mañana, a las 7:30 arriba que toca Ámsterdam, pero esa es otra historia.

 

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4 pensamientos en “European tour. Día 4

  1. Luisa: Luk, tu inglés va mejorando jajaja

    Adri: La foto con Doña Rogelia y Rajesh Koothrappali en un banco y dos Heisenbergs entrados en años en el otro, me parece la mejor hasta ahora.

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