El café mas caro del mundo. Día 5

Hay que decir que nos costó levantarnos de la cama. O se notaba el hecho de que ya habíamos alcanzado nuestro destino o los kilómetros a nuestras espaldas (es un decir) hacían efecto, lo cierto es que la pereza se notó. Tanto es así que vimos Lausanne de un plumazo y bajamos rumbo a nuestra penúltima parada y fonda de este viaje, Nimes, así que abandonamos Suiza no sin antes pasar por el CERN, allá donde se han gastado trillones (es un decir) para hacer el acelerador de partículas ese que algunos dicen con pavor que destruirá el universo (no, si lo de ser tonto es gratis).
Chorradas aparte, el camino nuevamente nos regaló unas vistas asombrosas en nuestra derrota por los alpes franceses macizo central. Aunque un poco pesado por largo (algún ratito de peaje hicimos por descansar) mereció la pena. Mención especial tiene el pueblo de Chanaz. En google hablan de él.
Unos 50 kmts. antes de Nimes nos desviamos para una minietapa, parada obligatoria de nuestra ruta. Una ciudad que hace años que quiero visitar, la pequeña capital del Departament du Gard, y no por bonita, que no lo es especialmente, sino porque según se conoce los pocos Alés españoles tenemos el origen allí. La ciudad, claro está, es Alès. Así que el Alesín se fue a ver a los Alesiennes que, misteriosamente, habían dejado semidespoblado el lugar. Con esa extrañeza nos tomamos un café y no fue hasta salir de allí dirección nimes que supimos donde estaba la gente. En el río, a modo de playa (con su arena y tó), competiciones de motos acuáticas y qué se más. Supongo que andaban con las celebraciones del 15 de agosto, pues en La France también era fiesta, lo que nos permitió aparcar el coche en zona azul, ya en Nimes, ahorrándonos el parking del hotel, que si bien no era mucho, nuestro presupuesto lo agradece.
El hotelito era muy curioso. Viejo pero decorado estrafalariamente con viejos carteles Franceses, motivos taurinos, múltiples colores… El efecto pretendido se consiguió, creo. Si era crear un espacio acogedor, bohemio, chic, en lo que de otro modo sería un hostal de mala muerte. Para continuar con la tendencia del viaje, la amabilidad y simpatía fue suma, y tras dejar trastos nos fuimos hasta la muy cercana Arena. El circo romano. IMPRESIONANTE. El resto del casco antiguo también, incluyendo un templo perfectamente conservado (o restaurado, que lo mismo sé de arqueología que de nutrias) también eran alucinantes, pero lo del Circo se lleva la palma. Si bien el Coliseo romano, por tamaño es inigualable, en estado de conservación este te deja con la boca abierta. Muy recomendable la ciudad de Nimes, avisados estáis.
Y con esas volvimos, ya tarde, a descansar al hotel y prepararnos para la penúltima jornada. No muy larga en kmts. pero sí en tiempo, porque la ruta nos llevaría por carreteritas a atravesar los pirineos…
…pero eso es otra historia.
Por hoy, ya está bien. Cada vez llego a la cama más cansado y no logro ni ser tan detallista como quisiera ni ponerme al día. Desde Zürich llevo un día de retraso, así que la próxima jornada, junto con el regreso a casa, lo haré en la susodicha casita. Hoy, desde Zaragoza, no puedo más.

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