De haberlo sabido

De haberlo sabido, una de dos; o me hubiera quedado escondido tras los matojos, o hubiera huido hacia el lago. Pero cómo iba a saber que aquel bello e inocente rostro, que primero me miró alegremente, me tomó en sus manos con dulzura y me apretó contra su pecho, dejándome colorear su escote con mi suciedad de meses…

De haberlo sabido… nunca me habría caído del guindo, pero siempre me gustó la libertad, traspasar los límites de esta naturaleza nuestra a la que debemos obediencia y adoración, romper con la vida que me imponía el destino…

De haberlo sabido, me habría ahorrado el dolor de la separación, que fue peor y más intenso que el de mi propia caída. Curiosamente siempre le temí más al caer que a la ruptura, pero nunca imaginé que cuando te separas, pierdes un trozo de ti, para siempre.

Algunos pensarán que merece la pena el riesgo. Yo les digo con mi último pensamiento, mientras me consumo en la hoguera y oigo el crepitar de las chuletas, salchichas y, por el olor, algo aderezado con tomillo, que estaba mejor cuando anidaban sobre mí los pájaros.

Pero yo qué sabía…. rama estúpida…

-¡Niña, remueve el fuego, que se está apagando!

-Es esta maldita rama, que está húmeda…

A.Alés

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