Día 12. Parte 1. El paraíso existe.

La vaquera! La mera mera! Porque somos muuuy machos!! Y en todo el alto desierto… Échale compadre!! KTOB 1490 am….. Aun resonaba en mis oídos a fuerza de escucharlo la jornada anterior mientras rodábamos por la California central, y con esa mexicana con voz de soltar guantazos de 4 en 4 me desperté tras un más que reparador sueño a las puertas de Yosémiri nech’nl prk, que pronuncian éstos. Nos bajamos a desayunar un opíparo breakfast, una de las muchas cosas buenas de los Moteles de Usa y aun con la tempranura arrancamos el coche para entrar al parque. Justo donde pagábamos al ranger los 20$ reglamentarios y nos daba mapas e info (genial cómo funciona el NPS, ya lo dije en el gran cañón, se abría un camino al sur para, como adelanté la entrada anterior, dirigirnos antes de al valle, al bosque de sequoias Mariposa Grove, al que llegamos pronto. Dejamos el coche en la zona habilitada y aunque por esa zona había bastantes nos adentramos en una fatigosa ascensión para disfrutar aun más del entorno y sobre todo, para llegar al Grizzly Giant, un imponente ejemplar de unos 1.800 años de edad. Podíamos subir más pues el Grove era enorme, pero queríamos disponer del mayor tiempo posible en el valle, uno de los lugares más deseados del viaje y aun quedaban unas 40 millas viradas, así que desandamos y montamos de nuevo en el caballo rumbo a, puedo decirlo sin dudar un instante, el más asombroso entorno natural donde he pisado nunca, y con diferencia.
La suerte, que siempre tiene dos caras, quiso compensar la abundancia nevosa que corta caminos montañosos, con el directamente proporcional aluvión de aguas en torrentes y cascadas a ambos muros del valle que si bien no era angosto, en comparación con la altura y corte de las montañas, lo parecía.
Creo que ni las fotos muestran el tremendo impacto visual que produce el entorno y, obviamente, solo para nosotros queda el sonoro.
Hago un alto en este onanismo del recuerdo para ir a lo práctico a fin de respetar el tracto cronológico de este diario (BONUS! Esta ha sido la frase más pedante de todo el cuaderno!). Así que fuimos a la cabaña del Curry Village y tras las pertinentes identificaciones y normas, sobre todo respecto a los osos, dejamos los bártulos en lo más parecido a un cruce de tienda y cabaña, lugar elegido por estar dentro del bosque (cosa de lo que después nos arrepentimos no mucho, muchísimo). Todo lo que pudiera oler a comida lo dejamos en el cajon a prueba de osos que había al exterior de cada tienda, para evitar un subarriendo inesperado en plena noche, y nos fuimos hasta la cabaña/minimarket para comprar viandas conque hacernos unos bocatas vegetales que supieron a gloria (sin contar con Gloria la de la tienda de la esquina, que no sé a qué sabe pero no creo que a sandwich vegetal,… más le pega a panceta, y me preocuparía que por casualidad se diera el caso que lea mi blog, si no fuera porque el personaje es ficticio y creado a mero efecto cómico) (mierda, ya está aquí otra vez la mera mera, la vaquera en todo el desier…. Se llamará gloria?…) Creo que ya he absurdado demasiado del humor abuso así que retomo echando a la abus… la basura los restos del almuerzo y decidiendo, aunque al igual que el Gran Cañón había autobuses a todas partes, alquilar unas bicis para disfrutar plenamente de todo el valle.
El primer objetivo era subir hasta el Mirror Lake, famosa su vista por ser una de las populares donde se ve reflejada la montaña en el lago (de ahí, claro, el nombre), y estuvimos un buen rato disfrutando de sus vistas, tanto que estuvo a punto de saltar el salvapantallas justo en el momento que salí del ensueño y recordé que el escritorio de windows ni sonaba, ni olía ni mojaba al tocarlo.
Desandamos la parte del sendero prohibido a las bicis y comprobamos que efectivamente, como nos dijeron en la caseta de alquiler, no hacía falta cepo que podías dejarlas donde quieras que nadie se llevaba lo que no era suyo. (curioso país, vive el cielo, para una gente que puede llevar pipa bajo la camiseta). Y salimos rumbo al otro extremo del valle, en un camino maravilloso entre los prados (meadows) con destino al Yosemite falls (la cascada más caudalosa, en la veriente norte) y, aquí lo dejo que San Francisco merece mañana una buena jornada de pateo, por lo que hoy hemos visto, y ya se me cierran los ojos. Mañana lo termino, palabrita del niño jezú.
…cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro ang….

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7 pensamientos en “Día 12. Parte 1. El paraíso existe.

  1. Luisa: Luk, tus pelos atraen hasta a las cascadas (véase foto correspondiente). Ahí, haciendo ejercicio depués de comer (lo digo por lo de las bicis jajaja).

    Adri: ¡¡Loco loco!! jiajiajiajiajiajiajiajiajiajia!!!!

  2. Aún no estáis cansados? hemos vuelto de Mallorca y Menorca, lo hemos pasado muy bien y tod@s os mandan muchos besos, os seguimos como si fuera la prensa diaria. ¡y que no falte!.

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