Día 6. Estrellas de barro.

Llegó la hora de cambiar de aires y comenzar la ruta por el suroeste americano. Así que nos levantamos bien prontito para coger el metro hasta jamaica station, en queens (o eso creo) y ahí coger el airtrain para el JFK. A las 9 salía nuestro avion rumbo a L.A. Sobrelas 7 estábamos en la terminal. Como no veía claro en este bestial aeropuerto donde facturar, ví una mesita cutre en la entrada con el águila de AA y ahí que pregunté. El tipo nos señaló pero al decirle que era el vuelo AA 1 se puso a bichear en un ordenador, nos pidió el nombre y total, que nos sacó las tarjetas y se quedó con las maletas. La luk no se fiaba un pelo pero con confianza y un par de pavos de propina nos fuimos al control de seguridad que ni pa la zarzuela oiga. Todo pafuera. Nos separaron y a luk no le hicieron mucha fiesta, pero a mí me pasaron por un escaner corporal y después se me acercó un poli para, creía, cachearme, porque me hizo hacer el cristo, pero solo me tocó el brazo izquierdo en el sobaco y muñeca por lo que deduzco que solo quería controlar el pulso, en fin, cosas de ellos. Finalmente embarcamos y llegamos con media hora de adelanto que perdimos esperando donde “atracar”. El viaje nom se hizo pesado. Esta vez no nos cebaron, la comida era de pago aunque pasaban de vez en cuando dando bebidas.

Ya en los ángeles cogimos el bus de nuestra compañia de alquiler de coche, Dollar, hasta la oficina. Ahí todo está muy lejos, es grandísimo. Como era de esperar nos intentaron colar un extra, asistencia en carretera. Era caro (5entipico dólares) pero lo cogimos. No queremos sorpresas y mejor llevarlo todo asegurado a tope. El coche finalmente fue un Focus nuevo. La verdad bastante cómodo, nos hemos alegrado. Queríamos uno pequeño por el tema parking pero es absurdo. Los coches de aquí son BRUTALES. Y los aparcamientos, en consecuencia. El sistema automático es perfecto y ambos lo hemos controlao rápidamente aunque en una ocasión que casi talegamos contra una inconsciente en su koreatown busqué, en vano, el embrague. Pero vamos, es muy cómodo. No sé, sinceramente, por qué no son todos los coches así.

Bueno al lío. Tardamos más de 2 horas en llegar al Motel porque habíamos decidido conducir junto a la costa y subir por Santa Mónica Boulevard hasta Hollywood, donde nos alojábamos. Merecióla pena. Había algo de tráfico y como es lógico no hacíamos más que fliparnos en cada señal conocida o rincón puramente californiano.

El Motel de puta madre, después de 5 noches en una habit. de 2×3 en NY encontrarnos con nuestra primera king size donde la luk tirada en ella parecía un hobbit. Un baño en condiciones y un jardin my agradable. Desayuno,piscina,wifi y parking por 70$ noche es un lujo.

Nos refrescamos y nos fuimos al paseo de la fama que estaba a una media hora andando para descubrir la decadencia americana más absoluta. Sintechos por doquier, gente rara, locales cerrados y ruinosos, ambiente lúgubre. Como ya era tarde y no teníamos en el cuerpo más que el desayuno antes de llegar al paseo no pudimos sino paranos en Tommy’s, que rezaba en su letrero las hamburguesas más famosas del mundo. A ver si además de famosas están buenas….La ostia! Deliciosas. Con un chili que nos pusieron aparte porque no nos fiamos de que fuera my fuerte dentro y que estaba pa morirse. En mi opinión un sabor parecidísimo al estofado de nuestras Cabrillas. La cocacola que te ponen, para el que me conozca lo sabe, me duraría pa una semana. En fin. Una elección afortunada. Seguimos viendo estrellas entre lo más cutre y dejado de la mano del niño manué hasta que llegamos al meollo. Donde está el teatro chino, el kodak y un centro comercial. Ahí todo cambia. Es la cabeza del cometa, el lado brillante que deja la estela de despojos y decadencia. Realmente es esta una ciudad rara, como veremos más tarde.
Vimos lo que se supone que se ve por ahí. Hicimos fotos (la del famoso cartel de hollywood, aunque se ve desde ahí, ya lo habíamos visto antes en el camino). Después de una vuelta volvimos a relajarnos al motel parando en un 7eleven a por agua, helados y dulces aprovechando que tenemos nevera. Por cierto aquí todo es más barato que en la gran manzana. Todo. También es más permisivo.
En fin, terminamos de relax, Luk aprovechando la plancha para lavar y apañar ropa y yo organizando fotos. Cigarrito en el jardín y a descansar. El día siguiente era largo y prometía. Y de qué manera!. Pero esa es otra historia. Ahora fotos.

20110605-074251.jpg

20110605-074317.jpg

20110605-074340.jpg

20110605-074405.jpg

20110605-074433.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s