Desde el balcón


Si alguna vez albergaron sueños
de grandeza
hoy acogen las miradas silenciosas.

Si de ocre se forjaron en el fuego
de los hornos

Hoy mantienen sus destellos luminos.
Si de abajo nos esperan, inmutables.
Si no fueran concebidos para verse.
Si conviven entre ellos, solitarios
aunque juntos permanecen desde siempre

Si nos muestran los cipreses, más altivos
que parecen, de lo que son, en realidad…

Si me marcho, y no vuelvo nunca a veros
olvidaos de este hombre, no merece.

Vosotros seguid, dando paz a la mirada
Que no hay pena más amarga que ser ciego
y no veros a vosotros. Y ahora quedo
en la quietud
de los tejados
de Granada.

A.Alés

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3 pensamientos en “Desde el balcón

  1.  
    Los tejados de Granada tienen quietud para quienes no los miran..
    Sobrevuela en torno a ellos el espacio y el rocío cuajado de melancolía
    Como vago amor que hasta entonces no se recordaba
    y un ciprés altivo curvando el cielo
    convirtiera en risa..
     
    Cómo no aferrarse a ellos, fuga, revuelo,
    sobre las aceras dormidas
     
    Antuan, algún día te llevaré a Granada, cómo te quiero…

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