La vida por delante (Trilogía Cenicín Parte I)

La sequía, en sus múltiples acepciones provoca diversos efectos. La del ingenio y/o voluntad, a la hora de ponerse manos al teclado o boli puede provocar lo que viene en llamarse "tirar de cajón". Esto es, rescatar antíguos textos para que les de un poquito el sol en estos tiempos invernales.


Afortunadamente, puede o debe provocar algún otro efecto: A saber, terminar de una vez por todas la Trilogía Cenicín que empezara ya ni me acuerdo y que, espero, hacerlo en breve. Dicho esto. Ahí va.

La vida por delante (Trilogía Cenicín Parte I)

La mayor parte
de mi vida la he pasado solo.

Y no es que me
guste la soledad, o sea, a mí como a todo el mundo me gusta que me insulten, o
que me peguen patadas en el culo cuando me cago en los muertos de alguien, lo
que pasa es que las circunstancias me han sido adversas siempre.

Verás, en mi
infancia era muy querido. La gente me acariciaba, me hacía carantoñas, e
incluso recuerdo a una vieja que cuando me vio se puso a llorar (supongo yo que
de emoción), le dio un síncope y se quedó allí mas tiesa que una vela de palo.
Era felíz, tanto como la vieja, pero vivía solo, en un cuartillo con un
bujerete pa cagar y pa mear, los rincones. La comida no me faltaba, y tenía una
cama bastante cómoda, (al menos mucho más que donde duermo actualmente), pero
había por los alrededores una araña negra y peluda como un güevo que me
acojonaba bastante, y claro, decidí protestar.

Ese es mi
segundo problema.

La gente no me
entiende.

A ver si me
explico, no es que sea un incomprendido, ni que mis ideas sean de lunático ni
nada por el estilo, es que hablo y la gente pasa de mí. Y claro, protesté y
protesté y protesté y no me echaron cuenta. Pero la araña se ve que sí me
comprendió, y empezó el castigo psicológico.

Lo primero que
hizo fue traerse a una coleguita que llevaba una guitarra en la espalda, y se
pasaban el día vestidas con camisa de lunares cantando aquello de "siempre
así te cantamos siempre así…" y dando vueltas la una a la otra, y
acariciándose con las patas delanteras, como diciéndome "mira como nos
divertimos mientras tú te dedicas a cagar en agujeritos y a matar viejas,
solitario de mierda…". Y claro…cogí una depresión.

La verdad es que
me estaba haciendo mayor, y mi cuchitril cada día se me hacía mas pequeño,  hasta que una noche me fui a dar una vuelta
(aunque no me dejaban salir de casa, me escapaba por las noches), y cuando
regresé había una cinta roja en la puerta que decía "This Build is
Condemned" Excmo. Ayuntamiento de Güerva", y dos picoletos haciendo
preguntas a los que por allí pasaban. Como ya sabía que iban a pasar de mí me
metí en la casa, cogí mi muñeca hinchable y me largé a ver mundo.

Y me hice mayor.
Y conocí los placeres de la vida. Y me chingué a todas esas perras que dicen:
"no, no,… que yo hasta el matrimonio… nada de nada". Y me metí en
un circo. Y viví en un cementerio (que por cierto, vaya mala leche que le entra
a la gente cuando uno se caga en sus muertos.. pero en algún sitio lo tenía que
hacer, digo yo). Y me bañé en la playa. Y hasta hice un anuncio de
televisión…..

Y me hice viejo.

Y me volví
lento.

Y me trincaron.

 

Ahora @echo de
menos aquellos tiempos de libertad deambulatoria.

Aquí, en la perrera tan solo me espera el patético fin de
todos los perros solitarios, la muerte (bueno, aparte de las sesiones de culeo
de ese Doberman de pestañas largas y andares refinados).

Ayer
sacrificaron a Capullín, un caniche de sonrisa distraída que no se metía con
nadie. Fue horrible, lo trincaron dos tipos como Mitch Buckanan y le inyectaron
un mal viaje de nosequé….. y se quedó allí, tan quietecito, con su sonrisa
puesta, y empalmado como nunca (supongo que son efectos secundarios). Todos
lloramos al verle ,sobre todo el Doberman).

Hoy me toca a
mí.

Ya vienen.

¿Es que nadie va
a ayudarme?

¡Tú!, deja de
leer esta mierda y cómprame.

Porfa, que ya
están aquí…. ¡Hey, que eso pincha!.. ¡Qué haces!.

-¡ ALTO ! – se
oyó una voz – A este chuchomierda lo acaban de adquirir por 40 pelotes.

-¡Sí!, si ya
sabía yo que no podía ser tan cenizo. A ver quién es mi dueño, ( voy a
saludarle moviendo la colita y  el rabito
), a ver….. pero………. No,……No No…………..NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

 

Una tarde oscura
de Noviembre murió el perrito Cenizín por sobredosis de enzimas arácnidas
mientras se lo zampaban 46 arañas hambrientas de odio.

En una esquina,
al calor de una botella de Güisqui Continente, 2 arañas peludas como güevo
cantaban aquello de "siempre así te cantamos siempre así……".
 

A.Alés

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Un pensamiento en “La vida por delante (Trilogía Cenicín Parte I)

  1.  Me he leído el relatín un par veces, para ver si sentía lo mismo. Y no. La primera vez me ha provocado sonrisas varias, la segunda me ha conducido a  ideas y pensamientos made in carmelita, tú sabes, y ahora cuando acabe este comentario anodino, voy a leerlo again, porque tú lo vales y porque no hay dos sin tres, y porque ese relato eres un poco tú, y así te leo en el tiempo y asi lo provocas: primero risa, solo fluir, segundo figuras asomadas a la entradita de una cueva,  algo timiditas que son proyección de tí y salen cuando se quita ud el chiste y se pone la chistera, sí sí el conejo ese yo lo ví¡¡ …y tercero, tercero y más importante…ternura, ternura infinita y necesariamente. En gestos varios, en forma de "cascarita" de fuet,  que a modo mamá pájaro, eliminas de mi dieta para alimentar con amor a la amigorra del recién inaugurado videoclú.

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