Crónica de un difunto (Trilogía Cenicín Parte II)



Está visto que soy un perro con mala suerte, amiguetes.

Veréis, seguro que pensáis que soy un quejicoso compulsivo e
hipocondríaco, pero no es así. Es que la vida me ha tratado siempre muy mal. Y
ahora que estoy muerto….. pues no es mucho mejor.

Pero mejor que os cuente la historia desde el principio.

 

No sé si os lo he dicho, pero morí….. bueno, técnicamente morí
cuando una araña me mordió el cerebro; (que por cierto no la he podido
identificar todavía).

Poneos en situación. Un grupo de arañas de considerables proporciones
y agresividad demostrada en expediente disciplinario deciden echarse un tapeo a
mi costa, y en el momento de la refriega, una de ellas me muerde la única
neurona de que disponía (aunque me funcionaba en multitarea, todo hay que
decirlo), y en ese momento, VEO LA LUZ, suena una música tipo Tiburón II y me
veo a mi mismo elevándome cual ventosidad hacia el cielo gris mientras los
arácnidos se divierten con lo que debía ser yo pero que no es (ya que ahora soy
alma pura y dura, con cuerpo hologramático).

 

Pues en ese estado me encontraba cuando de repente se abre un boquete
por el camino (que en un principio identifiqué como el agujero de ozono, pero
que por el letrero que lucía en la parte superior y que rezaba “bienvenido al
heaven. Prohibido el uso de la palabra soez y el chicle de fresa ácida”
interpreté más tarde (recordad, amiguetes, que en ese momento carecía de
neurona alguna) como la entrada al paraíso (no el que prometía el
903-chúpamelo-todo)), sino el de los curatas, monaguillos y demás.

En este momento diréis, “y eso que tiene de mala suerte, Cabrón (esto
último es opcional)”. Pues esperad y no seáis impacientes.

Eso nos dijo a mí y a unos cuantos más (todos perros excepto una
tortuga que lucía en el caparazón un letrero de “estoy perdida” y que tras un
certero patadón con el empeine interior y tras el mensaje (entiendo, en clave)
de vete con Momo y su Puta madre, voló en dirección contraria a la que me había
traído a mí) un tipo con barba……… bueno, para ahorrarnos descripciones,
era San Pedro, tal como lo presentan las estampitas de Ntra. Sra. Sta. María de
los Auxilios, Patrona de Villaconchita.

A continuación se marchó y nos dejó un par de años y medio esperando,
se conoce que quería ponernos a prueba, para ver quién merecía realmente entrar
en el cielo (más adelante pude comprobar que simplemente se olvidó de nosotros
al quedarse dormido en el retrete mientras leía las Memorias, de
Raphael).

 

Como ya digo, pasado un tiempo nos dieron traslado al, propiamente
dicho, interior del periplo celestial, que describiré a continuación de forma
sucinta con la benévola intención de que el(la) lector(a) se familiarice con el
entorno que prometía (ay, promesas, promesas) ser la eterna morada de mi eterno
descanso.

El lugar en cuestión se hallaba compuesto por cuatro zonas claramente
diferenciadas, a saber:

Zona destinada a preparar a aquellos que por méritos propios o por
enchufe (léase: perros mendicantes a las puertas de conventos, iglesias y
catedrales), estaban destinados a retornar al mundo material bajo las formas
más diversas (me pregunto si las arañas están entre esas formas). En aquel
lugar se enseñaban idiomas (ladreos, maulleos, cacarakeos, y en su segunda
promoción, croqueos), psicopedagogía religiosa (que por cierto, no tengo ni
puta idea de lo que es, pero que debe ser maría porque según me dijeron estaba
ya agotada como libre configuración). A los que entraban en este grupo de
élite, (maricas casi todos, todo hay que decirlo),  se les practicaba una lobotomía el día de la
graduación, con el fin de que no recordaran su vida pasada, y abajo en la
tierra empezaran a hacer burradas (verbigracia: El cielo puede esperar
“Mathew Broderick, Cybil Shepherd, el tio de Love Story y otros..”, Robocop
II
(arcadas me da recordarla) etc…). Es por ello que a mí se me destinó
en principio para aquel grupo, pues, al carecer de mi pequeño cerebrito
unineuronal, Maese Bogarín, encargado del lavado de cerebro, pensó que me
adaptaría fácilmente a la doctrina religiosa. Lo que ocurre es que descubrieron
tras un (humillante) examen médico que yo, desde chiquitito poseo la
inteligencia en el culo, de ese modo, podía, con un pueril peo mochilero, echar
por tierra todo un curso académico. Punto y aparte.

Fumadero de opio (sin comentarios, salvo que hacía también funciones
de polvorín). Punto y aparte.

Zona de recreo. (Ahhhhhhhhhhhhhhhhh. ¡Qué tiempos aquellos!), esa era
la parte más visitada por todos aquellos que, como yo, disfrutan de los
placeres de la….ejem, muerte. Sala de billares, Mesas de Ping, Pong, La
máquina del millón, Bingos, Ruletas, Poker, Black Jack, Parchís, Ruleta rusa,
Damas, Ensaladilla rusa, Oca, Montaña rusa, Tejo, Petanca, Correquetepillo,
Escondite, El burro, ¡Salta a la comba!, abierto los fines de semana, con cada
entrada te regalan 2 turys y 20 soles del club de amigos del Monte, y lo mejor,
UN 10% EN CORTYCOLES!!, una pasada, pero cuando de verdad mojé los pantalones
fue cuando pasé a la sala de ludópatas y vi………. ¡El TETRIS!, y además
gratis. Te juro que di gracias al cielo (que por cierto me contestó “de nada
majo”). AY!! Cuan lejos estaba yo de imaginar que esa máquina me llevaría a la
ruina.!. pero mejor Punto y aparte.

Por supuesto, la capilla, lugar de obligada visita al ingreso y cada dos
días. Pero en fín, amiguetes, qué mas dá cuando puedes pasarte el resto del
tiempo jugando al Tetris y fumando maria y otras sustancias, eh?

 

 

En fin, amiguetes, que era una gozada. ¡por cierto!, el entorno era
estupendo. ¿Habéis visto BOLA DE DRAGÓN?, pues aquello era igual que la nube
kingdom de SonGoku, todo blandito, todo de algodón, temperatura media 27 grados
Cº, y además, solo podían caminar por ahí las almas puras y duras como moi (muá). Así se evitaba que entraran seres
desaprensivos asesinos en serie bajo la apariencia de frágiles y dulces
viejecitas de andar cansino y mirada sabia. Al poco tiempo pude comprobar en la
práctica las palabras de S.P. (San Pedro, visto tal como lo enseñan las
estampitas de la orden de los Carmelitas Descalzos del Santo Cotonificio) “
Disfruta de la mueeeeeeerte, Cenicín, (dijo con voz de trueno, curtida en años
de beber aguardiente de garrafón) pero AY de ti si no mantienes el alma
puraaaaaaaaaa, ya que ese díaa (muy acentuado en la í), caerás hacia abajo (me
abstuve de explicarle a esas alturas errores comunes de la lingüística) y purgarás por siempre en
la muerte de los muertos (Vid. Bitelchús (O Biteljuice) “Michael Keaton, Winona
Ryder (quien la pillara), Geena Davis (debió morirse antes de hacer La isla de
las cabezas cortadas) y otros..

Pues como digo, terminó de convencerme el hecho de que a la muerte y
consiguiente subida (por enchufe) de Karl Boijtila (o algo así),(que por cierto
el Papa actual es un doble, muy mal hecho*), y estando este (        
     ) un dia en una esquina en
el fumadero, en cuclillas, de espaldas a mí, y
con un temblique repetitivo (recordamos el Lago Azúl???), pues allí mismo se
abrió el suelo a sus pies y cayó redondo, mostrando, en la caída, el sonrosado
gland.. bueno, ya me entendéis, amiguetes, y gritando “ja, ha, pero me la he
terminadooooooooooooooooo”. (Ya me parecía a mí raro que estuviera todo el día
entre libracos interpretando los versículos sobre Onan).

Otra ventaja que tenía el susodicho firme de nubes celestiales era que
te podías permitir el lujo de cagar donde quisieras, ya que el mojón (o ñorda), de naturaleza maculada
traspasaba el suelo y caía directamente hacia la tierra. (Me comentaron más
tarde que nuestros impuros despojos eran utilizados en la tierra para hacer
algo llamado BigMac o un nombre similar).

 

Pues dando de vientre precisamente estaba yo un día tan contento
cuando noté a mis patas un ligero movimiento, y ¡oh, sorpresa!, una cabeza roja
tal que…. roja, vaya iba emergiendo cual tentullo (o cualquier otra especie
de hongo o setilla) en octubre. Cabeza que tomó forma bajo mi cuerpo
semiacuclillado de tal modo que, ya sea por la impresión y consiguiente aumento
de noradrenalina, o por el estado sensible de mi aparato intestinal, recibió de
lleno una caquita que, si bien no poseía un considerable tamaño, disfrutaba de
textura acuosa no propicia para ser ingerida, como tal hizo aquel diablillo
(pues de una criatura del averno se trataba) ya que venía emergiendo con las
fauces abiertas.

Nada más ingerir el producto de segundo orden (y segunda mano), y tras
tornar su color del rojo chillón a un blanco enfermizo más chillón aun, cayó
cual piedra por donde vino no sin antes decir Joputa.

Este episodio, que, prima facie,
me pareció trivial, tendría funestas consecuencias mas tarde, como el(la) lector(a)
podrá comprobar si tiene paciencia y aguanta un poco más.

 

Como bien dije antes (digo bien y digo “bien”, puesto que por todos es
sabido que yo nunca me equivoco), el Tetris fue gran culpable de mi salida
precipitada de aqueste parnaso canino, y como bien he dicho hace menos, el
diablillo comedor de heces también ayudó en esa coyuntura. ¿Cómo se encadenan
ambos acontecimientos?. De la manera mas sencilla.

 

Una vez que hube aligerado mi peso con la deposición que en esencia
comprendió el penúltimo párrafo, me dirigí como hacía todos los días a la zona
de recreos para echarme la partidilla de Tetris acostumbrada y todo empezó con
normalidad. 1Player. Ok. Easy Mode. Fase 1. Y apareció San Pedrete tal como lo
presentan los frescos del retablo de la Capilla de la Abadía de la Orden de los
Hermanos de Ntro. Señor de las siete penas y media, que de un somero empujón me
quitó el sitio sin tan siquiera dar los buenos días ni las buenas tardes ni las
buenas noches (que el(la)  lector(a) debe
saber y si no lo sabe se lo digo yo, que nunca me equivoco y más en estas
cuestiones, que el llamado cielo, que no es el cielo sino el cielo celestial,
osea, el heaven (vid. Supra. Párrfs. 4 y 5) gravita por motivos que dios
desconoce pero que yo sé, aunque no os lo voy a decir, amiguetes, siempre en
conjunción con el Sol, de modo que nunca es de dia, ni de tarde ni de noche, ya
que son éstos términos vinculados con el movimiento rotatorio de la tierra y su
correspondiente relación con el solano, también llamado lorenzo por motivos que
tanto dios como yo conocemos pero de seguro el(la) lector(a), también llamado
amiguete desconoce, y que no seré yo quien le saque de su tamaña torpeza
lingüística y de saber popular, que no está uno para hacer beneficencia
cultural, sino para contar una historia que percibo está abusando de
aclaraciones innecesarias y paréntesis de gran envergadura que han de acabar
con el siguiente símbolo). Decía, por si los amiguetes se habían perdido, que
S.P. tal como lo presenta la película Lituana “San Pedro y su Futa madre la
borracha” ganadora de 2 premios de la crítica por su perfección en el
tratamiento de la esperanza escatológica (esperanza fútil, por como demostrará
mi experiencia) me  había apartado de un
ligero empellón de mi segundo vicio en vida y primero en la muerte desde la
visión del Papa en comprometedora posición y más comprometedor descenso a gran
velocidad por sobre los espacios siderales, para jugar su también partida
diaria, y en ese momento se me apareció sobre el hombro derecho (siempre creí
que era el izquierdo) el diablillo en su versión reducida, que reconocí en
seguida por la fetidez de su aliento a la fabada  con la que se había alimentado un servidor
durante las 2 pasadas semanas. Este diablillo empezó a comerme la cabeza en el sentido
metafórico de la expresión, ya que desde mi historia con las arañas (que espero
que el(la) lector(a) recuerde, pese a su ya demostrada idiotez) no había nada
que comer. Y entre sus ladinas palabras y el tufillo que despedía me sometió a
un estado de sumisión que me provocó a su vez la necesidad de echarme un DOBLES
con el jefe, (para el poco avezado amiguete, un DOBLES consiste en jugar dos
jugadores al mismo juego y a la vez, con la intención de ver quien gana y quien
pierde, con las repercusiones psicológicas que eso conlleva (Vid. ampliación
técnica en  “El Jugador”. Fedor
Dostoievsky)), repercusiones que como ya se irá usted imaginando, amiguete, me
han llevado a donde estoy ahora.

 

No voy a hacerle perder mas su tiempo, solo decir lo que ya se imaginará.
Partida reñida al principio, clara ventaja por mi parte en la fase 7, haciendo
incluso BONUS, y a partir de ahí no hubo color. Paliza total, en ambos
sentidos, pues se mosqueó y empezó a empujar, y yo, azuzado por el diablillo,
que empezaba a caerme bien y que ahora es mi amigo, llamado Pepillo, empezé a
partirle la cabeza literalmente, puesto que a mi el juego me turba y no se lo
que me hago. Me cargué contra su cabeza la máquina de marras, provocando a su
vez un cortocircuito que afectó por un extraño fenómeno de fisión nuclear (de
fácil explicación una vez dentro del maravilloso mundo de la física cuántica) a
toda la zona C con lo que salió ardiendo todo el tinglado, puesto que, contra
pronóstico, las nubes celestiales son altamente inflamables, y el cuadro se
completó cuando el fumadero de opio, que como deberían recordar hacía las
funciones de polvorín pegó el reventón y todos caímos al infierno, lugar no muy
agradable, por cierto, donde ahora me hallo vivo por mor de la amistad que me
une a Pepillo, pero donde me hacen trabajar en
una fábrica de Tabacos estando yo en secreta espera de poder largarme y volver
a la tierra (pues por todos es sabido que están íntimamente unidos, si es que
no es la misma cosa), y, al fin y al cabo, allí no se estaba tan mal.

Además, tengo una cuenta pendiente con algunos arácnidos.

 

 

A.Alés.

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Un pensamiento en “Crónica de un difunto (Trilogía Cenicín Parte II)

  1.  
    Antuan, yo no lo sabía del todo. Que eras friki. Me he quedao con las patas parriba, cual arácnido, con esos conceptos de fresa ácida, ludopatía latente y otros muchos que mi mente no asimila de ninguna manera. y ese perroooo, que ma recordao a las pictures de los restaurantes chinos, la tuya sin tornasoles afortunadamente, ese arcoiris que parece se tire en plancha sobre ese árbol, qué agresividad, qué cosa…si los testigos de gehová lo vieran, momento espiritual de can, cani completamente.
    En fin, te dejo estas letras desde el más absoluto anonimato, porque yo, a pesar de esta aberración que con orgullo sacas a la luz de nuevo año, todavía te aprecio. Fetidez, fabada, mojón bigmac…me voy a tomá ahora mismo un gelocatí porque tengo dolor pulsátil y cefaleico, como cuando voy a las colombinas y veo derroche de lentejuela, que no alentejo, jajaj y ahora que re-paro y ese fondo de cuadro en el que corretea, conversa o espera españa, y el careto del perro prota, al otro lado de ese rio que llaman vida, lo dicho gelocatil sin lectura de prospecto.

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