Impotencia

 

He llorado una vez

por mi esposo.

Vinieron
del cielo, llovieron
granadas,
rompieron
los cuerpos, y él
entre otros…

Todos cayeron.

Ya lloré dos veces

por mi madre y mi padre.
Oraban.

Uno en la masŷid
Ella en la calle.

Estalló el infierno

de piedras y hierro…

Por siempre cayeron

Hoy lloré tres veces

por cada hijo mío.

Eran orgullosos,

no se inclinaron.

Las balas corren

siempre más certeras

desde los fusiles

de los americanos.

Ayer eran unos

de mi misma raza.

Hoy son aquellos

que nos liberaron.

Pero van cayendo

siempre los mismos…

Y yo voy al pozo

como cada día

a sacar la sangre

nuestra derramada

Funesto oro negro

Que Alá lo maldiga!

Seca ya los miles

de esos pozos negros

No nos queda sangre

que llene barriles.

No nos queda sangre…

A.Alés

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