Ruta PRIMAVERA. Capítulo 2

Decíamos ayer que encontrándonos en el embarcadero, en el embarcadero
(no es repetición, el bar que se halla en el embarcadero se llama el
embarcadero
), el olorcillo a tapas variadas que nos cantó un afónico camarero nos
hizo plantearnos la comida en tierras hispanas, pues el hambre (serían
las 2 de la tarde) ya se había apoderado de nuestro sentir. Pero como
quiera que alguna excusa había que utilizar para cruzar al otro lado
del río, por medio de la barca patroneada por un típico de gorro
marinero y perrito que en esos instantes entraba al mismo bar a dar
positivo en un hipotético control anti-doping fluvial, pues decidimos
posponer el yantar para el pueblo portugués de Alcoutim, que, como se
aprecia en las fotos que pusieron los compis, está tan cerca que no
solo no se tarda nada en llegar, se tarda menos que nada pues como
todos sabemos al atravesar el río hicimos la mejor marca de velocidad
de todos los tiempos. 500 metros en menos una hora pues a la 1 de la
tarde nos encontramos besando suelo luso.

Así, tras abonar el
eurito por cabeza de rigor al simpático barquero, con premura decidimos
el sitio donde dar rienda suelta a caninos, incisivos y molares y
dejando atrás un puesto de dulces caseros para otro momento aposentamos
los traseros en lo que tiempo atrás fue este lugar que por mor de la
casualidad he encontrado naufragando por internet.

NOTA PARA LOS ASISTENTES: El tercer bar de cazadores que se mencionó en el viaje.

Allí
por 10 euros el comensal creo que nos saciamos debidamente, echamos las
risas y pitillos de costumbre y tras la comidita nos fuimos a dar un
pequeño paseito para bajarla, hasta la "praia fluvial" que han
habilitado aprovechando un afluente cercano del Guadiana. Estaba un
tanto desabrida y parecía que la estaban "preparando" para el próximo
verano, así que tal como bajamos, subimos y cumplimentado el paseo
(aprovechado por alguna para hacer fotos a las flores e intimar con la
geriatría portuguesa
). Volvimos al embarcadero, de Alcoutim, pero antes cumplimos con aquel
kiosko de dulces que dejamos atrás y unos cuantos nos zampamos delicias
(al menos la mía estaba para chuparse los dedos).

Volvimos a
montarnos en la barca, esta vez, la portuguesa y nos dejó, y, esta vez,
aunque el viaje se hizo rápido, al contrario que antes, duró muchísimo,
tanto como una hora.

Así que habiendo comprobado que el tiempo
se nos echaba encima, y algunos jirones de nubes asomaban, decidimos
cambiar el primer tramo de vuelta para coger un caminito precioso hacia
San Silvestre de Guzmán, y de allí a Villablanca, puesto que desde allí
se accedía fácilmente a la autovía que conecta Portugal con Huelva y
Sevilla y permitir que Kike, que tenía un regreso mas largo y ciertas
responsabilidades, pudiera aprovechar algo de velocidad. Así pues en
Villablanca nos despedimos de él y partió en buena hora.

El
resto nos tomamos un último café para cerrar el día mientras
comprobábamos que Villablanca es el pueblo indicado para criar a las
futuras preclaras promesas de españa, debido al buen ambiente que
reinaba entre la muchachada y no tan muchachada del pueblo….

….entiéndase la ironía.

Así
cagando leches salimos del reform….digo…. del pueblo habiéndome
despedido del personal y en manada llegamos hasta las estribaciones de
Huelva donde un servidor se desvió en busca de una nueva tarde gloriosa
de mi Sevilla F.C. y el resto…………… bueno, el resto sería pura
especulación o, como diría aquel…

….hasta aquí puedo leer.

V´sssssssssssssssssssssssssssssssssss

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