Ruta PRIMAVERA. Capítulo 1

Siendo el día 22 de Abril. Domingo. A las 10:30 en primera convocatoria
y a las 10:50 en segunda convocatoria quedan reunidos en la Gasolinera
Cepsa denominada E.S. Trigueros, a aproximadamente 75 kilómetros de la
capital Sevillana y en la linde de la A-49, E-1 o Autopista V
Centenario dirección Huelva, la junta directiva del Club Grand Dink,
Sector Al-Andalus, división Occidental, con la ausencia justificada por
goteras persistentes de los ilustres miembros Escorpión de la Isla y
Cristina de la Isla mismamente que, pese al mismo apellido no son
hermanos ya que su relación es de otra naturaleza y no ha lugar de
plasmar aquí.

En el orden del día está previsto y así se hace
tras un cigarro previo del miembro-nombre en clave Coyote y otro de un
maltratado por juergas previas Taranto, está el partir de tal lugar
tomando la salida Trigueros para, desviándose nuevamente la comitiva
hacia el término de Gibraleón (Olons nombre romano) y empezar a
deleitarse con los colores primaverales que van asomando a ambos lados
de la zona destinada a la circulación de vehículos a motor (con o sin
cargamento de troncos, como veremos más adelante).

En esencia
ese es el principal objeto de la reunión. Degustar por medio de vista y
olfato (el "tacto" con objetos inanimados y/o mobiliario urbano es de
exclusividad de Coyote, como ya ha sido constatado en experiencias
anteriores), decíamos en acta que ver y oler el floreado fruto del
vientre floral de la homónima (flora) del andévalo Onubense era el
principal motivo de que Taranto, Coyote, Azor, Ana, Pakonr, Viky y un
servidor fueran en fila de a uno en busca primeramente de un lugar
propicio para degustar el primer café de éste que narra y a ser posible
acompañado de tostada.

Encontrándose cerrado contra pronóstico
el lugar designado en la constitución de la reunión para tal fin, hubo
que continuar, pasado ya Gibraleón y entrando en la propiamente llamada
comarca del Andévalo, pueblo de San Bartolomé de la Torre donde, tras
repostar caldo la Xcitting de Azor y Ana (pues presumo régimen de
gananciales), repostamos caldo los seres orgánicos de la ruta también.
Siendo la hora simpática de las 12:00 la que provocó que en una misma
ronda unos tomaran cervezas y otros colacaos, unos tostadas y otros
quedáronse con las ganas de tomar una tapa. Viva España maldita sea!!!

Partimos
pues una vez practicadas las libaciones, ingestiones e inhalaciones
(con sus necesarias exhalaciones), de nuevo a degustar, ahora sí y sin
interrupciones, de la maravillosa comarca a una velocidad suficiente
para, al menos un servidor, abrir la visera de su casco y disfrutar una
nueva primavera de los paisajes que el bueno de Coyote supo brindarnos
a través de su cámara que, con gran destreza no exenta de aventurera
valentía, iba manejando con la diestra mientas con la siniestra
dominaba su montura. Como se ha expuesto en este acta, tranquilos,
pasamos Alosno, tierra de cante jondo, de fandango del bueno y de Paco
Toronjo y su garganta, con filosofía y amor. Continuamos para Bingo y
nos dimos con Puebla de Guzmán y de allí seguimos internándonos (con
algún despiste por mi parte solucionado con presteza) en dirección al
Río Guadiana o lo que es lo mismo, la frontera Hispano-Lusa.´

Así,
el río nos recibió desde abajo para indicarnos que próximos estábamos
del abrevadero donde dejaríamos reposando los caballos (aproximadamente
240 cuento entre todos, aunque sobre los papeles de la diligencia
constaban bastantes cuantos menos, ejem).

En el camino caminito,
como incidentes a resaltar algo de gravilla en determinadas zonas, unos
cuantos baches de diversa consideración, y un camión con menos papeles
que un polizonte en la bodega de un barco, con un cargamento de troncos
de una factura que se halla encuadrada entre un monje del siglo XV
transportando cebada, y un carricoche del XIX cargado de obreros camino
de las minas de hulla. Dicho camión, pese a los numerosísimos sistemas
de seguridad instalados en tal magna empresa, fue soltando polvo y
pelusa y entre tal y cual, un tronco que de milagro no se encargó de
aguarnos la fiesta a todos y especialmente a Pakonr y Viki que pudieron
esquivarlo en el último instante.

Ni que decir tiene que
obviamos la continuidad de la raya mediana para adelantar a semejante
criatura y proseguir, algo que es obvio que hicimos pues esto no es más
que una anotación (larga, si) que se realiza desde el llamado
abrevadero donde, Pueblo llamado Sanlúcar de Guadiana y en el
embarcadero, terminamos tomando un refrigerio a la sombra de un sol que
ya apuntaba maneras de apretar de lo lindo y donde decidimos más que
por unanimidad por entropía del universo que ese día (y créeme amigo
Escorpión que si hubieras o hubieses estado allí te hubieras unido en
franca compaña) decía, ese día era propicio para CENAR unos bocadillos
que teníamos en las mochilas y dejar el almuerzo en manos de, aun no
estaba ultimado, manos portuguesas o españolas.

El resto…… en el segundo capítulo.

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