Crónica RONDA-SIERRA MARGARITA. Capítulo final.

…antes de salir de Ronda, nos acercamos al mirador (no recuerdo el
nombre), que está tras la plaza de toros y allí nos tomamos un
refresquito, descansamos de la caminata y ya sí y por fín partimos de
Ronda dirección Suroeste destino Grazalema fundamentalmente para
disfrutar como cochinillos embarrados de los paisajes embriagadores de
la zona. Lo podréis comprobar cuando salgan las fotos serranas (yo
diría más que serranas, ibéricas de bellota). Una vez abandonada la
entrada a Ronda y tomado el camino a Grazalema, el crucero se hizo más
tranquilo pues merecía la pena disfrutar de los paisajes y porque las
curvas así lo requerían (tristemente el manillar de ESCORPIÓN nos lo
recordaba a los que íbamos detrás
) así que en tranquila comitiva llegamos a Grazalema (hablo del pueblo)
y lo cruzamos sin parar. Se notaba que era festivo porque era un
hervidero de gente, niños, abrigos, coches y alegría (me encantan los
pueblos en festivo, tienen algo especial), pero no paramos, se
aproximaba la hora del yantar y buscábamos lugar adecuado para dar
cumplimiento a los bocatas que saltaban alborozados dentro de baúles y
huecos bajo asiento al compás de los no demasiados socavones que
encontramos en nuestro camino (lo que sí hubo que vigilar era la
gravilla que, en determinadas zonas, abundaba y todos sabemos lo
preligroso que puede llegar a ser).

Así pues rodamos sin parada
hasta el Puerto de las Palomas (1.376 si no recuerdo mal) y joder,
debía ser un vórtice temporal (en varias de sus acepciones) pues tal
como doblamos la última curva para dejar en un recodo las motos, nos
abofeteó sin advertencia previa ni contemplaciones un viento gélido que
nos dejó pasmados. Dios qué frio!. Solo recuerdo un frio similar en
zona nevada (la Covatilla, Piornal,…), mi augusta calva echaba de
menos el gorrito de lana y mi nariz, junto con la de todos, celebraba
la navidad iluminándose cerezo cual papá noel. De vez en cuando
teníamos que agacharnos a recoger pedacitos de oreja que se iban
cayendo y podrían confundirse unos con otros. Si alguno hubiera estado
resfriado sin duda cual Nosferatu picasiano habría generado tantas
estalagtitas heladas como orificios nasales posee el ser humano, a
saber, 2 (en concidiones normales de desarrollo).

Subimos a
admirar el paisaje que, pese a todo, merecía la pena penita pena, un
par de buitres volaban sobre nosotros y entre todos cual gran hermano
at limit edition nos miramos pensando quién caería primero congelado
. Para darse cuenta del frío que hacía (y ya sé que soy pesado) al
bajar (y estuvimos unos 15 minutos) Juan Carlos comprobó en su Fazer
(que tiene termómetro en la admisión), que venía de subir al puerto
(con lo que eso calienta) que, en esos 15 minutos, se quedó a 12
grados!.

En fin, tras hacernos las fotillos de rigor (algunas, como Cristina y de forma misteriosa, aparecerá "sin manos" )
volvimos grupas y bajamos para desviarnos esta vez hacia Benamahoma y
El Bosque, a buscar apeadero y merendero, lugar que encontramos y donde
reconocí, casualmente, el sitio donde, siendo un pequeñajo y de visita
con mis padres y abuela, tuve mi primera diarrea chispas, por beber
agua de manantial (si es que uno es de ciudad, caray!)

Allí, un
sitio muy bonito donde parar (y donde fotos, nuevamente, darán prueba
de ello), nos agenciamos una Mesa que, creo que fue Ana, localizó
hábilmente, y allí dimos cuenta de bocatas y refrescos y algún que otro
cigarrillo mientras la Benemérita hacía guardia en el aparcamiento y
que, dejamos marcharse antes que nosotros sin nada que temer, a priori,
pero un servidor que acaba de cambiar de seguro, no llevaba los papeles
más que del antíguo, y aunque no haya problema, mejor no tentar a la
suerte.

Fotos, risas, recogimos como buenos ciudadanos del mundo
y volvimos a montar para la última parada, Algodonales, punto donde
tomaríamos café y nos despediríamos para retornar bajo la conocida
modalidad de "mariquita el último" o "cada mochuelo a su olivo" pues ya
se encimaba la oscuridad (pese a que eran las 17:30) y ya sabemos que
con ella viene el frío, que fué uno de los denominadores sin duda de
esa jornada…. los otros, los de siempre, buen rollo, un dia genial,
una compañía fantástica (se os echó de menos a algunos, COYOTE) y a
otros que nombramos y tenemos ganas de que se unan LANICA, PAKONR,
URBAN INDALO,… pensamos en nuevas propuestas (el Roalillo hasta la
costa, la Sanlucar de guadiana-Portugal, la maldita del Rocío,…) y
sin duda mereció la pena los aproximadamente 525 kilómetros que me tocó
hacer………..¿cuándo es la próxima?.

Abrazos y besos, a elegir

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